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AL SUR DEL UNIVERSO TE CUENTA: La
preferida de los poetas
Desde que el hombre concibiera a la
Poesía como uno de sus más bellos modos de expresión, tanto oral
como escrita, la Naturaleza ha sido siempre una gran fuente de
inspiración, y si entre todas las "musas" cabe destacar
alguna, sin dudas la Luna, ha sido una de las más honradas por los
poetas de todos los tiempos y lenguas. Muchos de ustedes recordarán
seguramente, estas estrofas de la famosa poesía de Federico García
Lorca: "la Luna vino a la fragua con su polizón de nardos, el
niño la mira, mira, el niño la está mirando..." Pero ahora,
voy a contarles algunas cuestiones más científicas sobre nuestro
único y bello satélite natural. Las dimensiones de la Luna, la
convierten en el satélite más grande con relación al planeta al
cual pertenece, hasta el punto que el sistema Tierra-Luna es
considerado por algunos como un planeta doble. Desde que Galileo
Galilei describió su superficie, poco después del invento de su
primer telescopio en el año 1609, la Luna ha sido objeto de muchos
estudios, y casi todos los grandes astrónomos se han planteado el
problema de su origen. Fue recién a partir de la década del 60,
cuando nuestro satélite fue fotografiado y analizado desde
diferentes perspectivas, y visitado después por exploraciones de
los astronautas de las misiones Apolo, que se ha realizado una
cartografía detallada y atisbado buena parte de su historia
geológica. El interés científico por la Luna, radica en que
nuestro satélite está privado de atmósfera, es inerte, y
prácticamente inmutable desde la época en que se formó la actual
corteza. Los planetólogos la definen como un
"mundo-museo", un lugar donde se conservan los testimonios
de hechos que se remontan a los orígenes del Sistema Solar. En la
Luna, se han encontrado materiales más viejos que las más antiguas
rocas terrestres, y además, al estar expuesta sin ningún resguardo
al viento solar, a las radiaciones espaciales de todo tipo, y al
embate de los micrometeoritos, la Luna se convierte en un
laboratorio natural ideal para intentar desentrañar los secretos
del pasado. Veamos ahora sintéticamente, algunas de sus
características físicas. La Luna tiene un diámetro ecuatorial de
3.476 km, una densidad media de 3,34 gramos por centímetro cúbico,
y su gravedad en superficie es de aproximadamente 1/6 con respecto
la terrestre, lo que explica los altos saltos que realizaron los
astronautas. La Luna se mueve alrededor de nuestro planeta a una
distancia de 384.000 km, y a una velocidad media a lo largo de su
órbita de 3.700 km por hora. Mientras la Luna gira alrededor de la
Tierra, nosotros vemos zonas variables de su hemisferio iluminado
por el Sol, lo que origina las Fases lunares: Cuarto Creciente,
Menguante, Luna Llena y Nueva. Un ciclo lunar completo dura 29,5
días. Si en una noche diáfana observamos a simple vista la
superficie de la Luna, notaremos la existencia de regiones más
oscuras en un contexto global más claro: son las que Galileo y los
antiguos astrónomos llamaron respectivamente "mares y
tierras" pensando que, al igual que en nuestro planeta, se
trataba de amplias extensiones de agua y de tierra firme. Hoy
sabemos que no es así, pero la antigua nomenclatura ha permanecido,
invocando nombres románticos como Océano de las Tempestades, Mar
de la Tranquilidad, Mar de la Crisis, y Mar de las Lluvias entre
otros. Algunos pequeños mares se indican con el nombre de lagos o
bahías, como Lago de los Sueños y Bahía del Rocío. Su edad
geológica se estima en unos 4 mil millones de años, tiempo basado
en las muestras traídas por los astronautas gracias a los métodos
de determinación radioactiva. Si observamos luego la Luna con un
instrumento óptico, binoculares, o mejor aún, telescopio, además
de tierras y mares veremos una nutrida extensión de cráteres de
todas las dimensiones, desde microscópicos, a inmensos, que se
extienden por centenares de kilómetros. Esta intensa craterización
fue provocada por sucesivos impactos meteoríticos que asolaban al
Sistema Solar en la época de la formación de los planetas. Además
de los cráteres, se aprecia una cantidad de otras estructuras
típicas, como por ejemplo cadenas montañosas. El origen de la
Luna, es uno de los problemas que las exploraciones humanas aún no
han podido resolver. Sigue siendo objeto de hipótesis y éstas se
basan sobre todo, en los aproximadamente 380 kg de rocas traídas a
la Tierra por los astronautas, y a instrumentos de medida dejados
sobre la Luna. Una hipótesis muy difundida a comienzos del siglo
xx, sostenía que la Luna era un fragmento expulsado por la Tierra,
probablemente de una zona ecuatorial, debido al impacto de un enorme
cuerpo contra nuestro planeta. Sin embargo, hoy parece más probable
que la Tierra ya formada, haya capturado residuos que vagaban en sus
inmediaciones, y que éstos se hayan fusionado entre si dando origen
a la Luna. Sea como fuere que surgió, es una suerte que esté
allí, no sólo por las importantes interacciones que tiene con la
Tierra, sino simplemente, porque con su belleza, adorna el
firmamento nocturno, y continuará cautivando miradas e inspirando a
los poetas.
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