Hola a todos. Nuevamente nos
encontraremos en este espacio para compartir novedades y seguir
descubriendo las maravillas del Cosmos.
Hemos comenzado recientemente el verano, época muy esperada por
muchos, ya que es sinónimo de vacaciones, descanso y disfrute,
pero, ¿saben exactamente qué es lo que ocurre
astronómicamente para que inicie esta temporada? Intentaré
sintetizarlo.
Nuestro calendario marca el 21 de Diciembre como el inicio de la
estación Verano para los habitantes del hemisferio Sur,
mientras que en el hemisferio Norte comienza el invierno.
Astronómicamente, el verano comenzó aquí exactamente el 22 de
Diciembre pasado a las 04:04 hs.(Hora Oficial Argentina), ¿por
qué?. Veamos. Nuestro planeta Tierra realiza un movimiento de
traslación alrededor del Sol a lo largo de un año, lapso
durante el cual se registran las cuatro estaciones (Primavera,
Verano, Otoño e Invierno).
Para explicar el origen de las estaciones debe recordarse que el
eje de la Tierra está inclinado formando un ángulo de 23,5º
con el plano de la eclíptica, y debido a ésto, los rayos del
Sol llegan con diferente oblicuidad en el Hemisferio Sur o Norte
para una misma latitud. Al mismo tiempo se percibe que la
duración de los días y las noches, es diferente en los meses
de invierno y verano.
Debido a la forma de nuestro planeta (que no es perfectamente
redondo, sino que se trata de un geoide), éste recibe mayor
radiación solar cerca de su ecuador, algo que no ocurre en los
polos.
Pero, si el eje de la Tierra fuera perpendicular al plano de la
eclíptica, la distribución de la energía solar sería igual
para una misma latitud, independientemente de que estuviéramos
en el hemisferio Norte o en el Sur. Cada vez que alguno de los
polos apunta directamente al Sol, se da el solsticio de verano.
Ahora, ¿por qué está inclinado
el eje terrestre?; bien, no se sabe con certeza a que se debe
exactamente esta inclinación de 23.5º, pero algunos
astrónomos piensan que, hace aproximadamente unos 5.000
millones de años,
cuando la Tierra aún estaba en fase final de formación,
nuestro planeta fue golpeado por un enorme cuerpo celeste, algo
así como un protoplaneta que pudo tener el tamaño de Marte.
Dicha colisión terrible, pudo quizás dar origen a la Luna y,
tal vez, la enorme fuerza del impacto contra la Tierra en uno de
sus lados, dejó como consecuencia la inclinación de su eje.
El descubrimiento y conocimiento del inicio de las diferentes
estaciones del año, tuvo para diversas culturas del mundo,
tanto del hemisferio norte como del hemisferio sur, una
importancia cabal, ya que muchos dependían de la agricultura y
la caza, y debían saber con precisión cuando preparar la
tierra, sembrar, cosechar, cuando ocurrían crecidas de los
ríos, temporadas de lluvia, nieve o sequía, cuando migraban o
llegaban determinadas especies animales, etc. Debido a esto,
muchos de ellos se volvieron meticulosos observadores del cielo
y aprendieron a registrar los movimientos de los astros,
especialmente del Sol, la Luna y también determinadas
formaciones de estrellas o constelaciones.
Por ejemplo, entre las tradiciones de algunos pueblos se
celebraba la resurrección del Sol luego de la noche más larga
(el solsticio de invierno), es decir, el instante en que la luz
comenzaba a derrotar a las sombras.
La palabra "Solsticio" proviene del latín y significa
"el Sol se detiene", momento que corresponde a cuando
nuestra estrella se halla en uno de los trópicos. Para el
hemisferio Sur, este acontecimiento es del 21 al 22 de Junio
sobre el trópico de Cáncer, y para el hemisferio Norte, ocurre
del 21 al 22 de Diciembre sobre el trópico de Capricornio.
El carácter solar de las
fiestas, era de enorme importancia para muchas culturas. Por
ejemplo los Incas,
celebraban 4 grandes fiestas en honor a Inti (dios del Sol),
correspondiendo cada una de ellas, a las cuatro estaciones del
año. La primera era la del solsticio de invierno, que inicia en
Junio en el hemisferio austral, en la cual conmemoraban la
muerte y resurrección del Sol con un ayuno de tres días,
seguido de una procesión con ofrendas de frutas e incienso. Los
Tehuelches (que se autodenominan Aónikenk), también tenían
una relación profunda con la naturaleza ya que ellos se
consideraban parte misma de su ambiente y tenían una clara
concepción de las distintas estaciones, aunque no tenían ritos
relativos al solsticio de invierno. Sí los tenían para el
comienzo de la primavera, que llamaban "Ariskáiken"
época en la que podía cazarse al primer chulengo (cría de los
guanacos), de la temporada. Realizaban también el "Kaañi",
una gran fiesta de celebración con cánticos, bailes y su
música. Las otras estaciones eran el "Sbeíaik"
(invierno), que significa "sin fuego o sin calor", el
"Kápenken" referido a la época de los árboles rojos
(el otoño), y finalmente, "Sorken" o "días
largos, o mucho calor", correspondiente al verano.
Sería larguísimo comentar cada
una de las celebraciones que los diferentes pueblos de la
antigüedad, y aún del presente, tienen para recibir a cada
estación, pero por ahora simplemente quedémonos con estas
nociones y con toda la playa y el encanto de nuestros paisajes
para disfrutarlos en este recién estrenado Verano.
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