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AL SUR DEL UNIVERSO TE CUENTA: Quien se queda con Marte?

Dalila Giampalmo

Desde Agosto del pasado año, mes en el cual el vecino planeta rojo se ubicaba más cerca de nuestro mundo, La Tierra, gran parte de la humanidad sigue expectante todas las informaciones que surgen día a día sobre Marte.
Ojos de todo el globo, siguieron su paso imponente a través del oscuro cielo, donde se destacaba cual faro anaranjado, imposible de no advertir. Luego, a medida que los días pasaban y lentamente su rojiza luz se debilitaba por la distancia en incremento, volvieron a la luz, todas las historias que ese planeta, bautizado como el dios de la Guerra según la mitología, tejió en las mentes de los humanos, ya sea de cesudos investigadores, como de simples entusiastas, e incluso místicos esperanzados en hacer contacto con una civilización superior.
Se recordó a Percival Lowell y su enfática defensa de los canales marcianos. Para Lowell, Marte estaba habitado por seres inteligentes y evolucionados, pero destinados a extinguirse por falta de agua. Creyó distinguir sobre el suelo marciano, una multitud de canales que el supuso de riego, transportando agua desde los polos hasta resecas zonas. Su creencia fue compartida por muchos. También se recuerda a Giordano Bruno, cuyas aventuradas ideas lo llevó fatalmente a morir en la hoguera por ser considerado como hereje, o brujo. También saltaron por todos lados los devotos de la ciencia ficción, recordando historias de Herbert George Wells como la Guerra de los Mundos, la fatal recreación radiofónica de dicha obra llevada a cabo por Orson Welles, las fantásticas aventuras descriptas por Edgar Rice Burroughs como Una Princesa en Marte, publicada en 1917, y tantas, tantas otras que llevaría varias páginas el recordarlas a todas. Pero mi intención hoy es, simplemente, analizar en parte todo este fenómeno "martemaníaco" y ver cuales son las realidades y las fantasías. ¿Cuánto hay de ciencia, de ficción, de investigación pura, de política, competencia, especulación? Sin dudas, muchas son las cuestiones que se desprenden de un hecho tan fascinante como lo es, en este caso, la "conquista" de otros mundos.
He utilizado la palabra "conquista" adrede. ¿Se trata todo esto de una conquista de los terrícolas sobre un mundo vecino, prometedor, deseado y aparentemente desolado?.
No hay hasta el presente, ninguna prueba suficientemente convincente que indique que en Marte haya vida, ni siquiera microbiana. Aún así, los marcianos siempre han sido imaginados por los escritores de ciencia ficción y por el cine como seres repulsivos. Generalmente verdes, con antenas, grandes ojos saltones, aspecto pegajoso, dedos con ventosas, y carácter belicoso. Los babilonios y los griegos, asociaban la imagen del planeta Marte con la guerra y la muerte. La luz rojo-anaranjada intensa reflejada por ese planeta, era considerada como amenazadora, maligna.
Con el paso del tiempo y el avance en las investigaciones, Marte, tal como dijo el astrónomo Carl Sagan, se fue convirtiendo en un mundo mítico, en donde proyectamos nuestros temores, sueños y ansiedades. Así, en busca de concretar esos sueños y develar misterios, es que el hombre desarrolló tecnología y se lanzó al espacio. Por estos días, varios ingenios tecnológicos terrestres, husmean distintas regiones del rojo mundo, intentando desentrañar los secretos que por siglos, han desvelado a científicos y soñadores. La Mars Exploration Rover, la Mars Express, llevando consigo al Spirit y al Oportunity, son sólo los más recientes intentos de exploración sobre Marte. Mucho se ha hecho ya desde hace tiempo, pero mucho más aún queda por hacer.
¿Existió agua en Marte?, si es así, ¿qué pasó con ella? ¿podría "terraformarse" a Marte para adaptarlo a los seres vivos terrestres? ¿Llegará el hombre a posar sus pies sobre suelo marciano dentro de poco? Si aparentemente hasta ahora Marte está despoblado, entonces ¿puede considerarse a Marte como propiedad de los primeros que lo colonicen? ¿Será el planeta rojo nuestro próximo refugio en caso de que en la Tierra las cosas sigan empeorando? (por nuestra causa, no olvidarlo). ¿Tenemos derecho a apoderarnos de otro mundo si nuestra tecnología avanza lo suficiente?, ¿sería esto ético?, ¿tiene algún sentido práctico preocuparse tanto por Marte cuando aquí en la Tierra hay millones de problemas por resolver? Podría seguir formulando cientos de preguntas, e imagino que ustedes también tienen las propias. Lo cierto es que, si en Marte se hallara la más pequeña manifestación de vida, pongamos por caso, simples bacterias, Marte les pertenecería por derecho propio a esos marcianos, aunque aún fuesen microbios. No tendríamos ningún derecho sobre ese mundo y deberíamos dejar que la evolución siguiera allí su curso sin interferir en absoluto. Pero esa moralidad de conducta es harto difícil en el "homo sapiens", agresivo por naturaleza y amante de las aventuras y conquistas. Un gran problema ético, moral y social, se nos plantearía a todos.
La NASA estipuló que una misión tripulada a Marte podría costar no menos de 150 mil millones de dólares, cifra por demás pasmosa. Sería suficiente sólo la quinta parte de esa suma para que la vergüenza del analfabetismo mundial desapareciera, o para que la humanidad toda dispusiera de agua potable, o para salvar a las millones de especies animales y vegetales que están en serio peligro de extinción, para saciar el hambre mundial, para intentar resolver los desórdenes climáticos, o para resolver tantísimos otros problemas ecológicos que paulatinamente van matando a nuestro único hogar, La Tierra.
Ante todo lo descrito, surgen nuevos cuestionamientos: ¿llegará el día en que las grandes potencias, esas que tienen la oportunidad de invertir cifras astronómicas de dinero, lleguen a pelearse entre sí por la posesión de Marte?
Mucho queda por decir y hacer.

Por el momento, simplemente disfruten, aquellos que como yo aman la astronomía, de las revelaciones que nos regalan las sondas de investigación. El tiempo se encargará luego de demostrar si todo esto valió la pena o no; si estamos preparados para hacer contacto con otros seres, o no. Si nuestra ética y moral han evolucionado lo suficiente, o no. Tiempo al tiempo. Marte aún es de los marcianos, de los hipotéticos microbios, si los hay, y de los seres de fantasía creados por nuestra mente.