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Probablemente hayan escuchado
más de una vez la romántica expresión "tus ojos son como
dos luceros", pero me atrevo a pensar que no todos saben
que es exactamente el famoso lucero. Esa luminaria intensamente
brillante que destaca en el cielo del amanecer o del atardecer,
no es ninguna estrella, sino que se trata de uno de los mundos
vecinos de nuestra Tierra, el planeta Venus.
En la antigua y rica mitología greco-romana, el lucero era
admirado por su gran belleza y lo asociaron con una deidad.
Según los romanos, Venus era la Diosa de la belleza y del Amor,
asimilada más tarde en el siglo III a.C como la diosa griega
Afrodita.
El culto de esta diosa fue floreciente en la edad augusta
quedando inmortalizada en una célebre escultura. Pero más
allá del romanticismo y la mitología, veamos más puntualmente
las características del lucero.
Solía creerse que Venus era el "mundo hermano" de la
Tierra debido a que ambos planetas tienen aproximadamente el
mismo tamaño y son vecinos, pero las sondas espaciales enviadas
hasta él y los estudios realizados desde la Tierra, revelaron
que Venus es un mundo muy diferente al nuestro.
Venus, el segundo planeta a partir del Sol, es el más próximo
a la Tierra, y se presenta similar a nuestro planeta tanto por
dimensiones como por peso y densidad, pero pese a esta
proximidad, no es posible observar su superficie debido a que un
espeso e impenetrable sistema de nubes lo envuelve
constantemente. Por este motivo, hasta que las sondas
interplanetarias no estuvieron en condiciones de penetrar su
estrato nuboso y descender en su superficie, el planeta ha sido
objeto de hipótesis que en su mayoría se revelaron
equivocadas.
Venus es el objeto más luminoso del cielo después del Sol y de
la Luna. Aparece en las proximidades del Sol y puede ser visible
tanto por la mañana antes del amanecer, como por la noche
inmediatamente después del ocaso. Los antiguos no habían
comprendido que se trataba del mismo cuerpo celeste en dos
posiciones diferentes y llamaban al primero Fósforo y al
segundo Véspero.
La fuerte luminosidad que despide
este planeta se debe en parte a su proximidad, pero sobre todo,
a su capacidad de reflejar la luz solar, propiedad denominada en
astronomía como "albedo". Esto se debe a la gruesa
capa de nubes siempre presente en la atmósfera venusina y que
impide la observación de su superficie desde la Tierra. Lo
asombroso es que esa densa atmósfera está compuesta
principalmente de dióxido de carbono, con muy espesas nubes
de... ¡ácido sulfúrico!, es por lo tanto intensamente
corrosiva.
Además de lo señalado, este planeta rota sobre su eje de
manera retrógrada, y la presión atmosférica es aplastante
siendo 90 veces superior a la terrestre. Otro rasgo que nos
muestra su hostil naturaleza es la temperatura, que asciende a
500°C, más caliente que cualquier horno doméstico imaginable.
Aparte de lo descripto, Venus tiene otras particularidades como
por ejemplo efectuar "tránsitos". Efectivamente, en
ocasiones relativamente raras Venus efectúa Tránsitos sobre el
disco solar: los últimos se produjeron en 1874 y en 1882; y el
más próximo se producirá el próximo 8 de Junio.
Describiéndolo muy sencillamente, se verá como una pequeña
manchita circular eclipsando una ínfima porción del disco
solar.
Este fenómeno tan esperado en siglos anteriores, será
observado por vez primera por los actuales pobladores de la
Tierra debido a que el último tránsito de Venus se produjo
como mencioné, en Diciembre de 1882, generando gran interés
entre los astrónomos tanto profesionales como aficionados de
aquella época.
Este acontecimiento astronómico del próximo 8 de Junio será
visible en su totalidad desde Asia, (salvo la costa oriental del
Océano Pacífico), África (excepto la costa del Océano
Atlántico) y prácticamente desde toda Europa.
También será visible desde el sector norte de Norteamérica, y
desde Groenlandia.
En forma parcial será visible desde el Norte de América del
Sur, Australia, costa Este de América Central, América
Insular, y parte de América del Norte.
En Argentina será visible parcialmente en la región noroeste,
el litoral, y la Provincia de Buenos Aires (excepto su extremo
sur); no podrá verse en Cuyo y el centro Oeste del país y
lamentablemente para nosotros, tampoco será visible aquí en la
Patagonia, Malvinas, ni Antártida.
En el resto de nuestro territorio nacional, el tránsito podrá
observarse desde el momento de la salida del Sol (contacto 3),
hasta la parte final del evento (contacto 4), durando todo unos
30 minutos aproximadamente.
El contacto 3 corresponde al instante en que el borde de Venus
parece tocar el borde interno del Sol, y el contacto 4 ocurrirá
cuando el borde de Venus "roce" el borde exterior del
Sol, finalizando de este modo el descripto tránsito.
Para los habitantes de este parte
del mundo el Sol estará muy bajo, de modo que será necesario
tener el horizonte completamente despejado de nubes, árboles,
edificaciones de altura y obstáculos por el estilo.
Este fenómeno que no ocurre desde 1882, volverá a ocurrir
nuevamente recién el 6 de Junio del año 2012, y luego no se
repetirá hasta el año 2117, y ¡atención! pues el venidero 8
de Junio será la única ocasión de observar este fenómeno ya
que en el año 2012 no será visible desde ningún lugar de
Argentina.
¡Eppur si muove!, exclamó Galileo proclamando ante sus
detractores su convicción de que La Tierra gira sobre sí
misma, y como vemos, no sólo La Tierra se mueve, todos los
otros mundos lo hacen y lo demuestran. |