Mercurio es el planeta más
próximo al Sol y el más pequeño de los mundos interiores
bautizado así en honor al mitológico mensajero de los dioses
según la mitología romana. Hasta comienzos de los años 70 se
sabía poco de su estructura porque las observaciones desde
tierra no mostraban ningún detalle de su superficie, pero en
1974 una sonda estadounidense llamada "Mariner 10"
realizó tres pasajes por sus cercanías, transmitiéndonos las
imágenes de un mundo intensamente craterizado y carente de
atmósfera, que a primer vista se asemeja bastante a la Luna.
Gracias a las 7.000 imágenes proporcionadas por el Mariner 10
hoy conocemos alrededor del 40 por ciento de la superficie de
Mercurio. Esto junto con otras informaciones proporcionadas por
la sonda, han revelado detalles sobre las características
geofísicas del planeta y permite tener una idea, aunque no
completa, de este cuerpo expuesto más que los otros a los
rigores del Sol.
Sintéticamente les cuento que Mercurio dista del Sol 58
millones de km en promedio, pero su órbita es muy excéntrica
por lo cual el planeta en el perihelio se acerca hasta 46
millones de km, y en el afelio se aleja hasta 69,8 millones de
km.
Realiza una vuelta completa alrededor del Sol en casi 88 días,
la Inclinación de su eje es de 0° (no inclinado respecto a la
eclíptica), y el período de rotación es de 58,65 días .
Mercurio es un planeta
pequeño, con un diámetro de 4.878 km. y de densidad muy
elevada, casi análoga a la terrestre (5,42 g/cm3), haciendo
suponer un alto porcentaje de hierro en la composición interior
del planeta, en tanto que la gravedad en su superficie es
alrededor del 50 % de la terrestre.
Su extrema proximidad al Sol y casi carencia de atmósfera (ha
sido medida una delgadísima, que a nivel del suelo es un
billón de veces inferior a la terrestre), le hacen experimentar
a este mundo las más elevadas variaciones térmicas existentes
en un planeta. En efecto, se pasa de una temperatura máxima en
las zonas expuestas al Sol de 415° C (suficiente para derretir
el plomo), a una mínima de -170°C aproximadamente en las zonas
en sombra. En estas condiciones, los científicos excluyen que
el planeta pueda albergar cualquier forma de vida.
Mercurio es un planeta muy difícil de observar desde la Tierra
ya que su distancia angular aparente del Sol no supera los 28
grados, lo que significa que el planeta, para un observador
terrestre, se encuentra siempre inmerso en la reverberación de
la luz solar y sólo es posible verlo sobre el fondo del cielo
en dos ocasiones: o justo antes del alba, o justo antes del
ocaso.
Al igual que Venus, también
Mercurio presenta el fenómeno de las fases. Cuando está
perfectamente alineado entre el Sol y la Tierra, (lo que sucede
raramente), es posible verlo pasar como un punto negro sobre el
disco del Sol. El último tránsito de Mercurio se produjo el 14
de noviembre del año 1999.La superficie de Mercurio
muestra un aspecto muy parecido al lunar. Su característica
fundamental son los cráteres y los hay de todas dimensiones,
desde los que tienen un diámetro de pocos metros, a las grandes
depresiones producidas por el impacto de grandes meteoritos que
alcanzan diámetros de centenares de km.
La más grande de estas cuencas es el llamado "Caloris
Planitia", que tiene un diámetro de 1.300 km. originada
por el impacto de un enorme objeto de al menos 150 km. Caloris
Planitia está rodeado por una serie de cadenas montañosas
dispuestas concéntricamente surgidas probablemente, a raíz de la
terrible onda de choque que se formó durante la colisión.
Otras formas típicas de la
superficie de Mercurio son los llamados "taludes" que
se extienden por centenares de km cortando las estructuras
preexistentes. Probablemente se trata de fallas causadas por
fenómenos de comprensión como consecuencia del enfriamiento y
la contracción de la corteza del planeta. También Mercurio
como la Luna, presenta una capa de polvo que recubre más o
menos homogéneamente todo el planeta.
Hasta aquí los datos generales
que conocemos gracias a toda la información proporcionada
principalmente por las sondas Mariner. Pero ahora una nueva
misión a Mercurio promete revelar a los científicos muchos
más de sus secretos.
En efecto, la NASA lanzó
recientemente la sonda "Messenger" rumbo a Mercurio.
Para orgullo de todos los argentinos, un compatriota de nombre
Mario Acuña que desde hace años trabaja para la NASA, es una
parte muy importante de esta misión. Mario Acuña, cordobés de
origen, fue considerado desde su egreso como profesional, como
uno de los científicos argentinos más capacitados y con enorme
potencial, razón por la cual prontamente fue convocado por
prestigiosas instituciones, entre ellas la sitada NASA.
La misión de la Messenger (Mercury Surface, Space Environment,
Geochemistry and Ranging satellite) consiste en realizar una
serie de observaciones científicas de la superficie del primer
planeta del Sistema Solar.
Los tiempos del viaje de la Messenger contemplan primeramente el
arribo a Venus, para posteriormente realizar 3 sobrevuelos a
este planeta en Noviembre del presente año 2004, en Agosto del
2005 y el último en Octubre del 2006, momento en que usará la
gravedad de Venus para impulsarse hacia Mercurio y arribar allí
a mediadios del 2007. Se prevé que realice allí 2 sobrevuelos
a Mercurio en Octubre del 2007 y Julio del 2008, momento en que
se calibrarán sus instrumentos de observación para iniciar
todo un año de investigaciones a partir de Julio del 2009.
Messenger despegó de la superficie terrestre impulsado por un
cohete Boeing Delta 2, desde el Pad 17B de Cabo Cañaveral.
La misión de la sonda
Messenger significa el regreso a Mercurio después de 30 años
de no enviar ninguna sonda hasta allí desde las exitosas
misiones de las Mariner 9 y 10 en la década de los años 70.
Con los futuros datos que proporcione a futuro la Messenger, se
espera entonces obtener mucha más información de este
escurridizo "mensajero de los dioses".
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