Júpiter fue apropiadamente bautizado con el nombre del Dios de
los dioses según la mitología greco-romana, ya que es más
masivo que todos los demás planetas juntos con sus satélites,
incluidos los asteroides y cometas.
Su campo magnético es tan poderoso, que crea un círculo de
influencia a su alrededor cuyo diámetro es mayor que el del
Sol.
Muchas cosas sorprenden de Júpiter, como por ejemplo el
descubrimiento de que posee un delgado sistema de anillos, y que
uno de sus satélites, la luna "Io", sufre de
actividad volcánica permanente y mucho más intensa que
cualquiera conocida sobre la Tierra.
La atmósfera de Júpiter está compuesta principalmente por
hidrógeno y helio en aproximadamente la misma proporción y
abundancia que se ha registrado en el Sol y otras estrellas,
mientras que la composición de sus coloridas nubes dispuestas
en franjas horizontales, es aún poco conocida.
La variedad de fenómenos físicos y químicos que se producen
en Júpiter, invitan a los científicos a retornar a él para
investigar más y más e intentar desentrañar sus misterios.
Revelarlos, puede ayudarnos a comprender mucho mejor como fueron
los inicios del Sistema Solar y la evolución de los mundos.
Haciendo una descripción somera de este coloso, cabe
destacar que Júpiter es el planeta más grande del Sistema
Solar lo cual le ha valido el mote de "gigante
gaseoso", y no es para menos. Su diámetro esde 143.200 km.
(alrededor de 10 veces más que el de la Tierra), y su densidad
media es de sólo 1,3 con respecto a la del agua. Esto indica
que Júpiter está formado por elementos bastante livianos
siendo el más abundante el hidrógeno (88%), seguido del helio
(11%) y de otros componentes menores como el nitrógeno, carbono
y azufre. Todos estos elementos menores combinándose con el
abundante hidrógeno, forman las capas visibles de nubes a base
de metano, amoniaco y agua, así como también de hidrógeno
sulfurado. Estas nubes de estructura gaseosa, están en
permanente movimiento y evolución, y son la resultante de la
compleja dinámica que caracteriza al planeta.
Júpiter está lejos, bastante lejos de nosotros situándose
a unos 629 millones de km de La Tierra. Completa una vuelta
alrededor del Sol en casi 12 años, y rota completamente sobre
su eje en 9,84 horas.
Es uno de los bellos objetos que pueden verse en una noche
estrellada. Brilla con una quieta luz amarillenta y es conocido
desde la antigüedad por quienes gustaban de observar el cielo.
Debido a su destacada presencia que lo hace asemejarse a una
gran estrella, fue identificado por los griegos con el dios
Júpiter, el padre de los Dioses.
Observado con telescopio se
distinguen sus 4 satélites
mayores, Io, Europa, Ganímedes y Calisto, que giran a su
alrededor semejando un sistema solar en miniatura. El primer
hombre en ver a estas lunas con un telescopio fue Galileo
Galilei en el año 1610.
En la década de 1970 Júpiter fue el objetivo de dos
importantes misiones interplanetarias estadounidenses: las
sondas automáticas gemelas Pioneer 10 y 11. Estos ingenios
tomaron imágenes poco definidas del planeta, aunque aún así
representaron un gran avance con respecto a las observaciones
desde la Tierra revelando muchas novedades sobre la estructura y
composición del gigante del sistema solar.
Posteriormente la mayor investigación de Júpiter y de sus
principales satélites fue realizada en 1979 por los Voyager 1 y
2 los que obtuvieron imágenes de elevada resolución y medidas
de gran valor científico. Posteriormente la NASA realizó otra
nueva y más precisa investigación con la sonda Galileo,
bautizada así en honor al gran astrónomo.
Júpiter es sorprendente por donde se lo mire, y les cuento
una curiosidad: Si Júpiter hubiera alcanzado una masa 10 veces
superior a la que tiene, en su núcleo se habrían alcanzado
presiones y temperaturas tales como para desatar reacciones de
fusión termonuclear como las que se producen en el Sol, es
decir, Júpiter se habría encendido como una estrella y nuestro
Sistema, como tantos otros en el espacio, tendría dos soles en
vez de uno. Júpiter es una estrella frustrada.
Otro rasgo destacado de Júpiter es un enorme óvalo que se
destaca en su superficie y que es conocido popularmente como la
Gran Mancha Roja que fue descubierta en 1664 por el astrónomo
inglés Robert Hooke.
Los científicos piensan que existe desde hace miles de años y
siempre ha estado en actividad. Se trata de una gigantesca zona
de temporales, una tormenta ciclónica compuesta por una mezcla
de gases impulsados en un violentísimo vórtice. Desde que
Hooke la observó por primera vez, su forma y color ha cambiado
en muchas ocasiones, y las fotografías enviadas por el
"Voyager 1" mostraron una compleja estructura dentro
de la mancha.
Júpiter está acompañado por un abundante séquito de
satélites, habiéndose descubierto hasta el presente nada menos
que 61 lunas, aunque es posible que tenga más. De todas ellas,
las mayores y visibles con telescopio desde la Tierra son las 4
antes mencionadas bautizadas como "lunas galileanas"
cuyos nombres recuerdan a seres mitológicos.
Para culminar, les cuento que actualmente se ve muy bello a
Júpiter en nuestro cielo patagónico en el cual brilla cual
faro cósmico noche a noche. ¿Les gustaría verlo con
telescopio y observar también a sus satélites? Pues
simplemente llámenme.
Hasta la próxima.
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