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AL SUR DEL UNIVERSO TE CUENTA: Júpiter, un coloso en el cielo

Dalila Giampalmo

Júpiter fue apropiadamente bautizado con el nombre del Dios de los dioses según la mitología greco-romana, ya que es más masivo que todos los demás planetas juntos con sus satélites, incluidos los asteroides y cometas.
Su campo magnético es tan poderoso, que crea un círculo de influencia a su alrededor cuyo diámetro es mayor que el del Sol.

Muchas cosas sorprenden de Júpiter, como por ejemplo el descubrimiento de que posee un delgado sistema de anillos, y que uno de sus satélites, la luna "Io", sufre de actividad volcánica permanente y mucho más intensa que cualquiera conocida sobre la Tierra.

La atmósfera de Júpiter está compuesta principalmente por hidrógeno y helio en aproximadamente la misma proporción y abundancia que se ha registrado en el Sol y otras estrellas, mientras que la composición de sus coloridas nubes dispuestas en franjas horizontales, es aún poco conocida.
La variedad de fenómenos físicos y químicos que se producen en Júpiter, invitan a los científicos a retornar a él para investigar más y más e intentar desentrañar sus misterios. Revelarlos, puede ayudarnos a comprender mucho mejor como fueron los inicios del Sistema Solar y la evolución de los mundos.

Haciendo una descripción somera de este coloso, cabe destacar que Júpiter es el planeta más grande del Sistema Solar lo cual le ha valido el mote de "gigante gaseoso", y no es para menos. Su diámetro esde 143.200 km. (alrededor de 10 veces más que el de la Tierra), y su densidad media es de sólo 1,3 con respecto a la del agua. Esto indica que Júpiter está formado por elementos bastante livianos siendo el más abundante el hidrógeno (88%), seguido del helio (11%) y de otros componentes menores como el nitrógeno, carbono y azufre. Todos estos elementos menores combinándose con el abundante hidrógeno, forman las capas visibles de nubes a base de metano, amoniaco y agua, así como también de hidrógeno sulfurado. Estas nubes de estructura gaseosa, están en permanente movimiento y evolución, y son la resultante de la compleja dinámica que caracteriza al planeta.

Júpiter está lejos, bastante lejos de nosotros situándose a unos 629 millones de km de La Tierra. Completa una vuelta alrededor del Sol en casi 12 años, y rota completamente sobre su eje en 9,84 horas.
Es uno de los bellos objetos que pueden verse en una noche estrellada. Brilla con una quieta luz amarillenta y es conocido desde la antigüedad por quienes gustaban de observar el cielo. Debido a su destacada presencia que lo hace asemejarse a una gran estrella, fue identificado por los griegos con el dios Júpiter, el padre de los Dioses.

Observado con telescopio se distinguen sus 4 satélites mayores, Io, Europa, Ganímedes y Calisto, que giran a su alrededor semejando un sistema solar en miniatura. El primer hombre en ver a estas lunas con un telescopio fue Galileo Galilei en el año 1610.
En la década de 1970 Júpiter fue el objetivo de dos importantes misiones interplanetarias estadounidenses: las sondas automáticas gemelas Pioneer 10 y 11. Estos ingenios tomaron imágenes poco definidas del planeta, aunque aún así representaron un gran avance con respecto a las observaciones desde la Tierra revelando muchas novedades sobre la estructura y composición del gigante del sistema solar.
Posteriormente la mayor investigación de Júpiter y de sus principales satélites fue realizada en 1979 por los Voyager 1 y 2 los que obtuvieron imágenes de elevada resolución y medidas de gran valor científico. Posteriormente la NASA realizó otra nueva y más precisa investigación con la sonda Galileo, bautizada así en honor al gran astrónomo.

Júpiter es sorprendente por donde se lo mire, y les cuento una curiosidad: Si Júpiter hubiera alcanzado una masa 10 veces superior a la que tiene, en su núcleo se habrían alcanzado presiones y temperaturas tales como para desatar reacciones de fusión termonuclear como las que se producen en el Sol, es decir, Júpiter se habría encendido como una estrella y nuestro Sistema, como tantos otros en el espacio, tendría dos soles en vez de uno. Júpiter es una estrella frustrada.

Otro rasgo destacado de Júpiter es un enorme óvalo que se destaca en su superficie y que es conocido popularmente como la Gran Mancha Roja que fue descubierta en 1664 por el astrónomo inglés Robert Hooke.
Los científicos piensan que existe desde hace miles de años y siempre ha estado en actividad. Se trata de una gigantesca zona de temporales, una tormenta ciclónica compuesta por una mezcla de gases impulsados en un violentísimo vórtice. Desde que Hooke la observó por primera vez, su forma y color ha cambiado en muchas ocasiones, y las fotografías enviadas por el "Voyager 1" mostraron una compleja estructura dentro de la mancha.

Júpiter está acompañado por un abundante séquito de satélites, habiéndose descubierto hasta el presente nada menos que 61 lunas, aunque es posible que tenga más. De todas ellas, las mayores y visibles con telescopio desde la Tierra son las 4 antes mencionadas bautizadas como "lunas galileanas" cuyos nombres recuerdan a seres mitológicos.

Para culminar, les cuento que actualmente se ve muy bello a Júpiter en nuestro cielo patagónico en el cual brilla cual faro cósmico noche a noche. ¿Les gustaría verlo con telescopio y observar también a sus satélites? Pues simplemente llámenme.

Hasta la próxima.