En noches bien oscuras y
preferentemente en sitios apartados de centros urbanos, es
posible ver con frecuencia una "estrella fugaz" que
generalmente acontece solitaria. Pero también en determinadas
épocas del año suelen ocurrir las denominadas "lluvias de
estrellas", o más correctamente Lluvias Meteóricas que se
originan cuando la Tierra se encuentra con un grupo de
partículas que también están orbitando al Sol.
Se conjetura que esas partículas sólidas de hielo y polvo, son
los remanentes de cometas que alguna vez atravesaron el sistema
solar interior. Esos grupos de micrometeoroides al penetrar en
la atmósfera terrestre se friccionan con la misma y se
encienden. Una ilusión óptica nos hace creer que todos los
fragmentos emergen de un único punto en el cielo denominado
"radiante", pero en realidad su trayectoria es
paralela. Como analogía para comprenderlo piensen en una ruta.
Cuando vamos viajando sobre ella sabemos que sus bordes son
paralelos, pero si miramos esa misma ruta hacia el horizonte,
nos da la sensación de que sus bordes se juntan y convergen en
un único punto. Del mismo modo actúa la perspectiva en
relación con las lluvias meteóricas.
Esta breve introducción para
contarles que desde el Jueves 5 de Mayo a la madrugada, hasta el
Viernes 6 de Mayo, la Tierra cruzará la órbita del famoso
cometa Halley, y la zona del espacio en la cual se produce el
cruce, está minada de partículas de polvo y hielo que alguna
vez pertenecieron al famoso cometa y que por milenios fueron
desprendiéndose del mismo y desparramándose a lo largo de toda
su órbita alrededor del Sol. Esas pequeñas partículas
cometarias penetran luego en la atmósfera terrestre atraídas
por la fuerza de gravedad de nuestro planeta, y caen a una
velocidad de 60 km por segundo, es decir, casi 200 mil km por
hora.
Debido entonces a la descomunal fricción con nuestra
atmósfera, dichas partículas se queman y originan gran
cantidad de "estrellas fugaces", fenómeno más
correctamente denominado Lluvia Meteórica.
La que se producirá los días
5 y 6 de Mayo fueron bautizadas como "Eta Acuáridas",
debido a que sus meteoros parecen, por un fenómeno de
perspectiva visual, emerger de una puntual región del cielo
cercana a la estrella Eta de la constelación de Acuario.
La parte más interesante de
este espectáculo astronómico se producirá en las madrugadas
del Jueves 5 y el Viernes 6 de Mayo entre las 3 y las 7 de la
madrugada. Todos aquellos observadores afortunados que habiten
en regiones alejadas de grandes concentraciones de luces urbanas
y con cielos diáfanos, podrán contemplar en su plenitud este
fenómeno (excepto que se nuble, obviamente), avistando un
promedio de 25 meteoros por hora, pero aquellos que vivan en
grandes ciudades, sólo tendrán un visión muy reducida del
mismo debido a la contaminación lumínica y atmosférica de sus
cielos, y con suerte, podrán visualizar un promedio de 1
meteoro cada 10 minutos aproximadamente.
Las lluvias meteóricas son
ideales para poder disfrutarlas a simple vista. Sólo se debe
elegir un lugar abierto y oscuro, y mirar en dirección al
horizonte Norte y hacia la parte más alta del cielo.
Otro fenómeno que acompañara
a las Eta Acuáridas es la alineación de los planetas Neptuno,
Urano, Marte, Mercurio y Venus, conjuntamente con los asteroides
Juno, Vesta, la Luna y nuestra estrella el Sol. Estos 9 cuerpos
celestes se alinearán sobre la eclíptica dentro de la longitud
de 120° de la bóveda celeste.
Se inicia con Neptuno en la constelación de Capricornio,
seguido de Marte y Urano en la constelación de Acuario, luego
la Luna, Mercurio y el asteroide Juno en la constelación de
Picis, y finalmente el Sol, Venus y el asteroide Vesta que
estarán en la constelación de Aries. ¡Toda una inusual y
maravillosa danza cósmica! Por supuesto, nuestros ojos
solamente podrán advertir claramente a la Luna y Venus, dado
que los demás astros están demasiado alejados para ser
visibles, y ¡ni se les ocurra mirar al Sol sin protección!,
pues además, nada notarán al respecto.
Como ven, la Naturaleza siempre
saca de su galera alguna fantástica ilusión para
maravillarnos.
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