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AL SUR DEL UNIVERSO TE CUENTA: Plantemos un pinar en... Marte!

Dalila Giampalmo

Hace ya muchos años, a inicios de la década de los 80', el Dr. Carl Sagan (uno de los más populares, carismáticos y brillantes astrónomos de los últimos tiempos lamentablemente ya fallecido), estando involucrado en varios proyectos vinculados con el planeta Marte, y luego de saber que dicho mundo tenía ciertas condiciones físico-químicas y geográficas parecidas a las de
La Tierra, propuso la "insólita" idea de que, si no se hallaba jamás ningún tipo de vida en Marte, ni siquiera microbios, nosotros los terrícolas podríamos intentar "terraformar" a dicho planeta en el caso de que necesitáramos otro mundo auxiliar para refugiarnos temporariamente en él hasta que arregláramos las cosas que hemos venido destruyendo en nuestro mundo.
Pasaron muchos años desde entonces, pero la idea del Dr. Carl Sagan, lejos de ser una fantasía, parece estar cada vez más próxima a convertirse en realidad.
Hoy día se sabe que Marte tuvo alguna vez agua líquida; que tiene hielo de agua y otros compuestos en sus casquetes polares, muy parecidos a los que posee La Tierra; que tiene paisajes desérticos pedregosos muy similares a cualquier paisaje que podríamos observar en el noroeste argentino (San Juan, Mendoza, etc); que su cielo es color anaranjado; que tiene estructuras volcánicas aunque inactivas; que tiene 4 estaciones como en La Tierra, un día de 24 hs., y la inclinación de su eje casi igual a la terrestre; que presenta valles, montañas, cráteres y fallas geológicas; que su suelo es muy rico en óxido de hierro (de allí su color rojizo); que sufre intensas tormentas de viento de dimensión planetaria; que posee dos satélites naturales pequeños y deformes (Fobos y Deimos), y entre muchas otras características, se sabe que tiene atmósfera pero muy delgada, tanto, que no alcanza a proteger a Marte de los letales rayos ultravioletas del Sol y otras radiaciones nocivas que impedirían la evolución de cualquier forma viviente.
Ahora bien: si se pudiera "engrosar" la atmósfera marciana y hacer que se generara en ella una capa de Ozono como la que posee La Tierra para protegerlo de las citadas radiaciones nocivas, podría ser posible que dicha atmósfera comenzara a evolucionar por si misma y finalmente alcanzara las características necesarias para convertir a Marte, en un lejano futuro, en un planeta "gemelo" de La Tierra.
Una de las maneras más rápidas, efectivas y económicas de lograr crearle esa atmósfera que necesita, sería cubrir al planeta con una extensa capa de vegetación, la cual comenzaría a realizar fotosíntesis, liberando oxígeno (O2) que en la alta atmósfera y con la ayuda de la luz solar se transformaría en Ozono (O3), y de allí en más, habría que dejar en manos de la Naturaleza el devenir de los sucesos.
Se plantea entonces una inquietud: ¿existe alguna planta terrestre que pueda soportar las durísimas condiciones atmosféricas de Marte, sobrevivir, adaptarse y prosperar?, pues parece que así es.
Científicos mexicanos y estadounidenses, están en estos momentos estudiando las causas de la resistencia de una especie de pino que crece en las laderas de la montaña más alta de México, el pico Orizaba de 5.647 metros del altura.
Están desde hace años analizando la sorprendente adaptación y resistencia de esos árboles que crecen y prosperan en sitio tan inhóspito y a pesar de las condiciones tan adversas que allí reinan, como el frío extremo y la falta de oxígeno, situación muy parecida a la reinante en Marte.
La investigación se inició hace 5 años en el marco de un proyecto denominado "Terraformación del planeta Marte" en el cual participan expertos de la NASA y de las universidades públicas Nacional Autónoma de México (UNAM), y la Veracruzana (Veracruz, golfo de México).
El propósito del proyecto es entender cómo crear condiciones propicias para el desarrollo de la vida en otro mundo, específicamente en Marte.
La investigación consiste en estudiar aquí en La Tierra, todos los innumerables procesos de adaptación de la vida en zonas extremas (desiertos, Antártida, Ártico, fondos oceánicos, picos de altas montañas, etc), en este caso específico, las faldas del pico Orizaba en donde se desarrolla esta especie de pino.
Los científicos descubrieron que las laderas de este volcán dormido, son hasta ahora las únicas en el mundo que permiten el desarrollo de especies vegetales a tan extremas alturas. La investigación continuará por supuesto, y en algún momento del futuro, quizás yo pueda anunciarles aquí mismo que ya están plantando los primeros pinos sobre el rojizo suelo marciano.
Sería maravilloso, ¿verdad?.

Como vemos, la Naturaleza no deja nunca de sorprendernos, como así también la creatividad, curiosidad e ingenio humanos.
Hasta la próxima.