El Universo nos depara
permanentemente nuevas sorpresas. Al parecer, hay muchos más
mundos posibles de ser detectados de lo que se creía.
Dos equipos de astrónomos anunciaron recientemente que han
detectado la luz de 2 planetas que orbitan alrededor de
estrellas distantes. Este descubrimiento abre una nueva etapa en
el estudio de planetas extrasolares posibilitando a los
investigadores poder de ahora en más, medir y comparar
diferentes características planetarias como por ejemplo color,
reflectividad y temperatura.
El equipo liderado por David Charbonneau del Centro Astrofísico
Harvard-Smithsonian publicará la detección del planeta TrES-1
el próximo 20 de Junio en la prestigiosa revista "The
Astrophysical Journal", mientras que otro equipo conducido
por Drake Deming del Goddard Space Flight Center, ya publicó
sus observaciones de otro planeta nomenclado como HD 209458b
Ellos observaron que cada uno de
los 2 planetas se cruza periódicamente por delante y por
detrás de su estrella. Cuando está enfrente, el planeta
eclipsa parcialmente la estrella y bloquea una pequeña porción
de su luz, y cuando está por detrás, entonces es la estrella
la que bloquea la luz del planeta. Sin lugar a dudas debe ser
una experiencia impresionante poder ver el resplandor de mundos
distantes y determinar sus movimientos gracias a la luz que
reflejan.
Los investigadores utilizaron el
telescopio Spitzer y un instrumento llamado "Infrared Array
Camera (IRAC)" colocado a bordo del telescopio espacial
Spitzer de la NASA con el que pudieron observar a TrES-1 en el
infrarrojo. Por su parte Deming y su equipo usaron el
"Multiband Imaging Photometer for Spitzer" (MIPS) para
observar al planeta HD 209458b.
El planeta HD 209458b orbita a
una estrella que está a 153 años luz de distancia en la
constelación de Pegasus. El segundo planeta, TrES-1, está a
489 años luz de nosotros en la constelación de Lyra. Ya se
sabe que existen al menos 130 estrellas fuera de nuestro Sistema
Solar con planetas que las orbitan. Planetas como TrES-1 son
minúsculos y débiles comparados a sus estrellas, pero los
delata su calor el cual es detectado por el instrumental que
trabaja en el infrarrojo. Ambos planetas se mueven en órbitas
muy próximas a sus estrellas (más cerca que Mercurio del Sol),
y absorben tanto calor que irradian fuertemente en el
infrarrojo.
Nuevos descubrimientos, nuevas preguntas surgen, nuevos intentos
por responderlas nacen. Un enriquecedor círculo que se repite
en la Ciencia. |