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Desde que la humanidad comenzó a
vivir las experiencias de los viajes espaciales, una gran gama
de sentimientos se despertó en la gente: admiración, alegría,
temor, expectativas, frustraciones, sueños, decepciones,
espíritu altamente optimista por un lado y muy pesimista por
otro. En cada acontecimiento ligado a la exploración espacial
los mismos sentimientos se han repetido una y otra vez en
nuestro mundo. Para los optimistas, los viajes al espacio son la
muestra indiscutible de las maravillas que es capaz de lograr la
especie humana, siempre motivada por una insaciable curiosidad y
el afán inagotable de querer hallar respuestas a los
cuestionamientos y misterios más profundos. Para los
pesimistas, todo ello es simplemente una clara manifestación
del egocentrismo y fatuidad humanos, de pretender
"insolentemente" descubrir los secretos
"divinos" y gastar millonadas en presupuesto para algo
que según ese enfoque, no serviría casa para nada, y una
reflexión recurrente en ellos es ésta: ¿para qué malgastar
ingentes cantidades de dinero en el Espacio cuando hay millones
de cosas por resolver aquí en La Tierra?
Analicemos entonces esta
cuestión: lo viajes al espacio, ¿tienen sentido? Yo creo
francamente que de hecho, tienen un amplio sentido, incluso
hasta en los aspectos más cotidianos de la vida (aunque para
muchos esto pase inadvertido), los viajes al espacio nos han
legado mucho más que el simple hecho de conocer y aprender,
cosas que en sí mismas ya justificarían las expediciones
espaciales. Cierto es, claro, que dentro de la historia espacial
han habido grandes decepciones, pero también un sinnúmero de
indiscutibles éxitos. Veamos una síntesis de tales hechos.
Los fracasos espaciales: Si
hablamos de fracasos puede nombrarse por ejemplo las tragedias
vividas por la Apolo 1 el 27 de Enero de 1967, la primera de las
misiones Apolo que ni siquiera logró pasar el período de
pruebas dado que durante una práctica de lanzamiento en la base
de Cabo Kennedy, se incendió la cápsula de comando de la nave
y los 3 astronautas que la tripulaban murieron carbonizados en
segundos. Ese mismo año pero el 24 de Abril, la triste
protagonista fue la misión soviética Soyuz 1. Al reingresar a
la atmósfera terrestre la nave se estrella y el comandante
Vladimir Komarov que según afirman, pudo lanzarse a sí mismo
fuera de la nave antes de que se destroce, finalmente murió al
enredarse los cables de su paracaídas. Pasemos al año 1971; la
tragedia alcanzó entonces a la misión Soyuz 2. Al regresar a
La Tierra la nave sufrió una despresurización sorpresiva y
aunque alcanzó a aterrizar intacta, cuando sus puertas se
abrieron, hallaron muertos a todos los tripulantes. Otra gran
tragedia ocurriría años más adelante. Corría el 28 de Enero
de 1986. La misión Challenger, apenas transcurridos 1 minuto y
14 segundos del despegue, estalló y pulverizó a sus 7
tripulantes, convirtiéndose en la mayor tragedia de la historia
espacial. Haciendo un gran salto temporal llegamos entonces al
año 2003 cuando la misión Columbia finaliza también de modo
trágico, y detengámonos en el momento presente, Agosto del
2005, cuando por todos los medios masivos de comunicación del
mundo nos enteramos de los recurrentes problemas de la misión
del Discovery. Obviamente todos estos fracasos y otros que no he
nombrado, alientan a los escépticos quienes de inmediato se
preguntan: ¿Vale la pena todo esto?, ¿qué precio debe pagar
la humanidad por aventurarse en el espacio y cuál es el
sentido? Preguntas que es natural que se formulen y que merecen
una clara respuesta. Si, rotundamente vale la pena la
exploración espacial pues pese a los fracasos detallados, son
muchísimo más numerosos los éxitos y el enorme bagaje de
conocimientos y adelantos que nos ha brindado y seguirá
brindando.
Los éxitos y beneficios: Nombrar
todos y cada uno de los grandes éxitos de la historia espacial
me llevaría redactar un texto inmensamente largo, lo cual no es
el propósito de esta nota, pero haciendo una gran síntesis
recordemos lo siguiente:
Las misiones Mariner, Voyager,
Viking, Galileo, Pioner, Helios, Neo´s, Sputnik, Apolo 11 (la
enorme hazaña de ingeniería espacial que logró poner por
primera vez en la historia de la humanidad, a hombres sobre la
Luna), Mars Express, Cassini-Huygens, el telescopio espacial
Hubble, y tantas otras rotundamente exitosas que nos
posibilitaron escudriñar y descubrir un sinfín de maravillas
de este Cosmos ilimitado dentro del cual vivimos. Pero no acaba
aquí obviamente, la lista de los aspectos positivos dado que,
como dije anteriormente, en nuestra vida cotidiana disfrutamos a
cada rato de los beneficios y adelantos devenidos de la
exploración espacial aunque quizás la mayor parte de la gente
ni siquiera halla pensado en ello. Al respecto, la NASA ha
elaborado un listado de más de 700 ejemplos de aplicaciones en
la vida diaria. Veamos.
Avances tecnológicos: Se cuentan
por miles y se aplican en los más diversos campos de la
actividad humana. En medicina pueden citarse los marcapasos
cardíacos, los termómetros infrarrojos, la angioplastía
láser, el sistema de mapeo ocular, el video termosensible
(sistema capaz de detectar anomalías en el cuerpo humano sin
necesidad de intervenciones quirúrgicas), sillas de rueda
eléctricas, analizadores de sangre de enorme precisión que se
utilizan en la mayoría de los centros de salud tanto públicos
como privados, las unidades de terapia intensiva, los alimentos
sintetizados y ultra nutritivos, los tomógrafos, y muchos
otros.
Dentro de la enorme gama de otros
adelantos pueden citarse: la producción de todo tipo de
materiales anticorrosivos, pinturas y recubrimientos, el teflón
(el material antiadherente que utilizamos a diario en la
cocina), los sensores infrarrojo, sistemas para la lucha contra
incendios, estudios sobre los rayos ultravioleta y otras
radiaciones solares nocivas para los seres vivos de la Tierra,
el descubrimiento del Efecto Invernadero, los rayos láser, la
fotografía satelital y digital, los sonidos y la imagen
digitales, el monitoreo climático terrestre, la energía solar
y todo su amplio campo de aplicaciones (aún por utilizar en
gran medida pese a ser una de las fuentes energéticas más
efectivas, no dañina y naturales que existe), todos los
artefactos inalámbricos que se imaginen, todos los sistemas de
control remoto que se les ocurra, los filtros de agua y sistemas
para su reutilización, la realidad virtual, los sistemas de
comunicación más veloces y efectivos existentes al presente,
los satélites de todo tipo, los radares y su sistema de mapeo y
detección, los laboratorios portátiles, los detallados
estudios sobre el comportamiento de la atmósfera terrestre y
las anomalías de la capa protectora del ozono, la
miniaturización de toda creación tecnológica que se les
ocurra, y entre otras muchas cosas figuran obviamente las
Computadoras de última generación incluidas las notebook, las
microcámaras de video, etc, etc.
Volvamos a la pregunta: LOS
VIAJES AL ESPACIO: ¿TIENEN SENTIDO?, estimo que luego de tantas
evidencias positivas la respuesta es obvia: SI, CLARO QUE SÍ.
Quizás algunos de ustedes
piensen que de todas maneras el Hombre habría llegado a la
creación de todo lo antes descripto sin necesidad de
aventurarse al Espacio, quizás, pero se habría demorado mucho,
muchísimo más tiempo porque la carrera espacial no da tregua a
aquellas naciones que deseen aventurarse en ella y aprovechar
los adelantos derivados. Es cierto que los beneficios de las
actuales misiones espaciales, por ejemplo las del Discovery, o
los estudios que se realizan en estos momentos en la Estación
Espacial Internacional (ISS), se verán recién en 10 o 15
años, pero no es tan larga la espera. En ese lapso ya estaremos
sacando provecho de todo ello en nuestros sistemas de
transporte, comunicaciones y salud entre otros. Vale la pena,
¿no creen?
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