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El año 2005 fue
particularmente activo en cuanto a investigación espacial. Una
gran cantidad de nueva información ha sido obtenida gracias a
múltiples investigaciones realizadas tanto desde La Tierra,
como a través de sondas de exploración, y si bien aún faltan
procesar, analizar y comprender grandes cantidades de datos, lo
cierto es que ya hemos podido arrancarle algunos secretos más a
la fantástica naturaleza del Universo.
La siguiente pretende ser una
síntesis de algunas de las informaciones más relevantes
producidas en el corriente año. Que disfruten su lectura.
Sistema planetario en
gestación
Un sistema planetario pero 100
veces más pequeño que nuestro Sistema Solar, fue descubierto
por telescopios terrestres y el telescopio espacial Hubble.
El grupo de elementos gaseosos y sólidos que gira en torno a
una estrella del tipo enana marrón, ha sido detectado en el
área celeste correspondiente a la constelación del Camaleón,
estando la citada estrella ubicada a unos 500 años luz de La
Tierra.
El hallazgo fue encabezado por el astrofísico Kevin Luhman de
la Universidad de Penn State, y según su opinión, dicho
cúmulo de elementos está en proceso de convertirse en un
sistema planetario similar al Sistema Solar pero 100 veces
menor.
Este descubrimiento resulta intrigante para los científicos,
dado que esta estrella enana marrón es hasta el presente, la
más pequeña conocida con propiedades como para permitir la
formación de planetas a su alrededor.
Las estrellas denominadas
"enanas marrones" son más grandes que un planeta
típico pero mucho más pequeñas que una estrella corriente
como el Sol, definiéndoselas como: Grandes esferas de gases que
no lograron acumular una masa suficiente como para desatar en su
interior reacciones nucleares lo bastante poderosas como para
encenderlas y brillar; de allí su mote de "marrones u
oscuras".
Enanas marrones: ¿Cunas de
la gestación planetaria?
Tras leer la información
precedente, siguen asombrando las nuevas conjeturas de los
astrofísicos.
Un nuevo estudio científico
situaría los orígenes de la formación planetaria en torno a
las estrellas denominadas "enanas marrones", astros
más pequeños, fríos y oscuros. Al igual que el resto de las
estrellas, éstas se forman por condensación gravitatoria de la
materia, pero su masa es insuficiente como para desencadenar las
reacciones nucleares que las hacen brillar.
Esta nueva hipótesis se genera a
partir de los datos obtenidos gracias al telescopio espacial
Spitzer de la NASA, y revelaría la idea de que los sistemas
planetarios comenzaron a gestarse mucho antes de lo que hasta el
presente se habría pensado. Esta investigación estuvo a cargo
de un equipo internacional de científicos pertenecientes a la
Universidad de Arizona, del Instituto de Astrobiología de
Heidelberg, y del Observatorio Astrofísico de Arcetri en
Florencia, Italia.
La investigación se centró en
el estudio de estrellas de masa intermedia, comprobándose que
al formarse la estrella, comenzaba a crecer a su alrededor un
polvoriento remolino circular, y que partículas de dicho disco,
eventualmente comenzarían a combinarse química y físicamente
para formar planetas y asteroides.
Este equipo de científicos
estuvo dirigido por Daniel Apai de la Universidad de Arizona, y
comenzaron su estudio mediante el análisis del cuerpo de
estrellas enanas marrones a través del espectro infrarrojo,
detectando granos de polvo alrededor de las mismas.
Según dedujeron, la formación
planetaria podría deberse entonces a un proceso que se daría
en la mayoría de los discos circunestelares jóvenes,
característica común en la evolución de sistemas planetarios
en formación.
Apuntando a Venus
La sonda espacial Venus Express
partió rumbo a dicho planeta en el mes de noviembre pasado, y
estará en viaje durante unos 162 días hasta entrar en la
órbita de Venus, el segundo planeta en orden a partir del Sol y
el vecino más cercano de La Tierra. Se estima que permanecerá
allá durante al menos 500 días.
La sonda se mantendrá realizando
un movimiento elíptico sobre los polos venusinos pasando entre
250 y 66 mil kilómetros de altura sobre la superficie del
planeta para comenzar a realizar el estudio más completo que se
haya realizado hasta el presente acerca de la estructura,
formación, dinámica atmosférica y evolución del vecino
mundo.
Uno de los tantos interrogantes
para los que se desea hallar respuesta es por qué La Tierra y
Venus han evolucionado de manera tan diferente estando
relativamente cerca uno del otro y teniendo un tamaño, masa, y
gravedad muy parecidos.
Otro de los puntos clave de las investigaciones será analizar y
comprender el terrible Efecto Invernadero que sufre dicho
planeta, cómo ello ha afectado dramáticamente su clima, y como
tomar conocimiento y conciencia de lo que podría pasarle a la
Tierra de continuar nosotros incrementando con la contaminación
de nuestra atmósfera, generando un efecto invernadero local que
podría resultar devastador en un futuro no muy lejano.
Con un costo de 220 millones de
euros, la Venus Express fue construida según el diseño de su
sonda predecesora, la Mars Express lanzada en diciembre del año
2003, diferenciándose de aquella solamente por un nuevo
instrumento de monitoreo que llevará a cabo varios estudios.
Telescopio SALT: un gran
"salto" para la astronomía
Sudáfrica ha instalado el SALT
(sudafrican large telescope), el mayor telescopio del hemisferio
sur terrestre. Este instrumento permitirá a los científicos
intentar captar las radiaciones emitidas durante los primeros
segundos de existencia del universo.
Mide 11 metros de diámetro y será capaz de detectar desde la
Tierra por ejemplo, la luz de una vela situada sobre la
superficie de la Luna.
El SALT ha sido instalado en
Karoo, un remoto desierto ubicado al sur de África, y el
gobierno sudafricano invirtió 30 millones de dólares en este
emprendimiento.
Galaxia nueva: enigmas
nuevos
Un astrónomo italiano llamado
Massio Stiavelli, descubrió una galaxia cuya edad estima en
1000 millones de años y cuya masa sería unas 8 veces mayor que
la de la Vía Láctea, nuestra galaxia.
Esta nueva galaxia fue bautizada HUDF-JD2 y se estima que al
analizar sus características, podrían revelarse algunos
cuantos enigmas acerca de la temprana formación de las galaxias
en el joven universo.
Este hallazgo fue posible gracias
al uso de los telescopios espaciales Hubble y Spitzer a través
de sus dispositivos en infrarrojo.
Sintetizando mucho sus
respectivas historias, recordemos que el telescopio espacial
Hubble fue puesto en órbita el 14 de Abril de 1990 y que desde
entonces ha efectuado unas 700 mil observaciones astronómicas,
gran parte de ellas muy relevantes.
El Spitzer por su parte, es en
realidad una especie de observatorio espacial en infrarrojo
capaz de detectar imágenes de los confines más remotos del
cosmos; fue lanzado en el año 2003 y estará en funciones hasta
el año 2008. Ambos participan del programa
"Orígenes" de la NASA, cuya misión es averiguar
cómo se formó el Universo.
Esta nueva galaxia descubierta
por Stiavelli, parece haber surgido al poco tiempo de acontecido
el Big Bang (teoría que intenta explicar como se originó el
universo), y debido a sus extrañas características (dado que
posee mucho mayor peso y masa que otras galaxias de su
"edad"), da otro indicio respecto a lo poco que se
conoce con certeza acerca de nuestro infinito y enigmático
Universo.
Apunten al "Dios de la
Guerra"
Durante el pasado año 2005, la
NASA envió nuevamente otra sonda de exploración al rojizo
planeta Marte. El nombre del ingenio es MRO (Mars reconnaissance
orbiter). Pesa 2 toneladas y es transportada por el Atlas 5 para
una misión de 25 meses durante los cuales buscará más
indicios de agua sobre la superficie marciana, y también sitios
posibles para el descenso de humanos.
Se estima que la MRO llegará a
posarse sobre Marte para el próximo mes de Marzo del año 2006.
Orbitará a unos 313 km por sobre la superficie marciana y desde
allí recogerá datos para estudiar y comprender más la
geología y el clima del rojo mundo.
Este orbitador es capaz de enviar a La Tierra diez veces más
información por minuto que cualquier otro precedente. Posee un
espectrómetro de última generación destinado a detectar
minerales vinculados a la existencia de agua, también un
radiómetro para analizar polvo atmosférico, vapor de agua y
temperatura, y un radar de origen italiano para detectar agua en
el subsuelo. Posee además 3 cámaras: una junto al telescopio
de mayor diámetro, otra para preparar imágenes de alta
resolución y la tercera para hacer un mapa climático de Marte.
La MRO se unirá así a los
anteriores exploradores: la Mars Global Surveyor, la Mars
Odyssey, y el Mars Express, ingenios que ya han trabajado o
están trabajando sobre Marte intentando develarle los secretos
a este vecino "Dios de la guerra".
Chismes sobre meteoritos
El Chaco, "imán"
para meteoritos.
A fines del mes de Septiembre del
2005 llegó a la provincia del Chaco, a la zona conocida como
Pampa del Cielo, un equipo de científicos de la NASA para
encarar la búsqueda de meteoritos de gran tamaño que estiman
podrían aún permanecer ocultos bajo tierra.
La comisión estuvo encabezada
por William Cassidy, investigador quien halló en la década de
los 60 al popular meteorito conocido como "El Chaco"
de casi 37 toneladas de peso.
Cassidy descubrió en su última investigación, un meteorito
que pesó exactamente 14.850 kilos pasando a convertirse en el
octavo más grande del mundo.
Esta roca celeste fue hallada 7
metros bajo tierra cuando una pala excavadora de vialidad
provincial trabajaba en la zona; su descubrimiento causó gran
algarabía entre los integrantes del equipo de investigación,
entre ellos voluntarios chaqueños, y todos de inmediato
comenzaron con la limpieza del contorno de este objeto que se
estima tiene entre 7 y 10 toneladas.
Este nuevo meteorito, aún sin
nombre, será emplazado exactamente en el mismo lugar en el cual
fue hallado, es decir, en el sudoeste chaqueño a unos 300 km de
Resistencia, Chaco.
El hallazgo aumentó las ilusiones de encontrar algún día el
mitológico "mesón de hierro", objeto que figura
entre los relatos de los aborígenes y que se cree que existió
en verdad, tratándose de un objeto de peso excepcional. Sólo
el tiempo y la paciente búsqueda dirán si tal objeto existió
en realidad.
¿Un meteorito podría alterar
el clima terrestre?
Científicos de la División
Italiana de la Antártida, detectaron la entrada a la atmósfera
terrestre de un cuerpo celeste que, al desintegrarse, produjo
una intensa nube de polvo. Dichas partículas podrían afectar
el clima.
Los efectos de la entrada de
dicho meteorito fueron registrados desde la estación
australiana de Davies, por un potente instrumento de
observación conocido como LIDAR (Light detection and ranking),
sensor que mide la densidad atmosférica, la temperatura, y la
densidad del viento, y que trabaja en forma similar a un radar.
Este instrumento detectó una
señal extraña procedente de unos 30 km. Se trató de la
entrada de un asteroide que luego habría impactado contra el
suelo antártico a unos 1500 km al Oeste de la estación de
observación.
Se estimó que dicho meteorito
medía unos 10 metros de diámetro con una masa de unas 1000
toneladas. Si no se hubiese desintegrado al penetrar la
atmósfera, su efecto al impactar habría sido equivalente al de
la bomba lanzada en Hiroshima.
Las partículas de polvo dejadas
por el meteorito son 100 veces mayores de lo que se creía, y
formaron e la estratósfera una nube de polvo de 200 km de ancho
por 75 km de largo, y dichas partículas durante las siguientes
semanas a la explosión, fueron cayendo como lluvia sobre el
suelo, estimándose que esto puede tener un papel importante en
el comportamiento de la atmósfera y en consecuencia del clima
en la Tierra. Los científicos australianos continúan las
investigaciones y procederán al análisis de las muestras de
polvo recogidas. Se espera que los análisis permitan validar
modelos de circulación atmosférica y así poner a prueba
varias teorías referidas al impacto que los grandes meteoritos
tienen en el clima y en la capa protectora del ozono de La
Tierra.
Argentina posible sede del
mayor radiotelescopio del mundo
Argentina se halla en las
instancias finales de la competencia para lograr ser sede del
radiotelescopio más grande del mundo, el SKA (Square Kilometre
Array), instrumento que permitirá escudriñar el origen mismo
del universo gracias a su muy alta sensibilidad, 100 veces mayor
a la de cualquier otro telescopio actual.
Este megaemprendimiento
comenzaría a construirse en el año 2010 con una inversión de
1000 millones de dólares y estaría a cargo de un consorcio
integrado por 15 países.
Cualquier país donde finalmente
se instale el SKA dará un gran salto tecnológico. Por ejemplo:
necesitará fibra óptica para la transmisión de datos que se
hará a altísima velocidad: 1 millón de veces más rápido que
el actual servicio de Internet en Argentina. Habría que hacer
nuevas obras en cuanto a caminos, tendido de líneas de alta
tensión, entre otras muchas cosas.
El SKA, concebido en 1990, está
considerado como un instrumento revolucionario para la
Radioastronomía; permitirá explorar los confines del Universo
y brindará datos acerca de cómo nacieron las primeras
estrellas, las galaxias y otras estructuras celestes. También
estudiará las primeras moléculas orgánicas que originaron la
Vida y su posible diseminación en el espacio, es decir,
enfocará también la búsqueda de vida extraterrestre. Su alta
resolución permitirá determinar si existen otras remotas
estrellas similares al Sol con sistemas planetarios semejantes
al que habitamos nosotros.
Un equipo de científicos del
país está trabajando arduamente para lograr reunir la
voluminosa documentación requerida para poder postular a
nuestro país como sede. A finales del mes de Diciembre pasado
venció el plazo de presentación para todos los candidatos.
Hacia finales del 2006 se conocerá finalmente al afortunado
país que será la sede del SKA.
En Argentina un posible sitio de
instalación para el SKA está en San Juan. Allí se levantaría
el núcleo del radiotelescopio que tendrá 5 kilómetros de
diámetro. Di dicho núcleo salen imaginariamente 5 brazos en
espiral que se extenderían unos 3000 km hasta llegar a Brasil,
y en su trayectoria habrá estaciones repetidoras que contarán
con 10 o 15 antenas cada una. En total se calcula que deberán
construirse unas 5 mil antenas para lograr captar la radiación
electromagnética proveniente del Cosmos.
Aunque Argentina finalmente no
sea electa como sede para el SKA, de todos modos ha dado un gran
salto demostrando al mundo que contamos con muy buenos lugares
para albergar este tipo de equipos y además con gente
perfectamente capacitada para realizar las tareas.
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