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Luna , lunera,
cascabelera"… dice una vieja canción infantil; "La
Luna vino a la fragua con su polizón de nardos, el niño la
mira, mira, el niño la está mirando..." manifiesta una
estrofa de la famosa poesía de Federico García Lorca;
"¡Ay! lunita tucumana, tamborcito calchaquí…."
entona algún folclorista del norte argentino, y así podría
seguir recordando decenas de manifestaciones artísticas en las
cuales nuestro único satélite natural, la Luna, es la
principal musa de inspiración. Pero obviamente no sólo el Arte
se nutre de este cuerpo celeste, pues ciencias como la
astronomía y astronáutica han tenido y tienen a la nacarada
Luna como objetivo principal de sus acciones.
Desde que el Hombre posara sus
pies sobre la Luna aquel memorable 20 de Julio de 1969, el
imaginario y la inspiración populares siempre han tenido algún
vínculo con la Luna. Expresiones cotidianas como "estar
alunado", "vivir en la Luna", "ser un
lunático", y otras, demuestran claramente esa indiscutible
relación que las personas mantienen con este astro. Pero más
allá de todo esto, la Luna siempre ha tenido y tiene un
fascinante halo de misterio en su derredor, misterio que genera
preguntas, y éstas precisan respuestas.
Desde que Galileo Galilei
describió su superficie poco después del invento de su primer
telescopio en el año 1609, la Luna ha sido objeto de muchos
estudios y casi todos los grandes astrónomos se han planteado
el problema de su origen, y algo indiscutible es que cuanto más
se observa a la Luna más interrogantes se plantean sobre ella.
Fue recién a partir de la década de los 60, cuando nuestro
único satélite natural fue fotografiado y analizado desde
diferentes perspectivas y luego visitado por los astronautas de
las misiones Apolo, pudiéndose de ese modo realizar una
cartografía detallada y atisbado buena parte de su historia
geológica.
Ustedes quizás se pregunten:
¿Por qué hay tanto interés científico por la Luna? La
respuesta es casi obvia dadas las evidentes relaciones físicas
que mantiene con La Tierra y todo lo que genera su influencia
sobre nuestro planeta. Pero además de ello, los misterios de la
Luna siempre han desvelado a los científicos, por ejemplo el
hecho de que nuestro satélite esté privado de atmósfera, que
sea inerte, y que haya permanecido prácticamente inmutable
desde la época en que se formó su actual corteza. Las
dimensiones de la Luna la convierten en el satélite más grande
con relación al planeta al cual pertenece, hasta el punto que
el sistema Tierra-Luna es considerado por algunos astrónomos
como un planeta doble. Los planetólogos la definen también
como un "mundo-museo", un lugar donde se conservan los
testimonios de hechos que se remontan a los orígenes del
Sistema Solar, y baste como ejemplo mencionar que en la Luna se
han encontrado materiales más viejos que las más antiguas
rocas terrestres, y además, al estar expuesta sin ningún
resguardo al viento solar, a las radiaciones espaciales de todo
tipo, y al embate de los micrometeoritos, la Luna se convierte
en un laboratorio natural ideal para intentar desentrañar los
secretos del pasado. Para lograr justamente este objetivo se
idean y llevan a cabo nuevas y costosas misiones espaciales. Tal
es el caso de la llamada "Misión Smart 1" que arribó
a la Luna el 3 de Septiembre pasado. Los principales objetivos
de esta misión se centran en investigar la geoquímica lunar y
buscar hielo en el polo sur. "SMART 1" es la primera
sonda que envía la Agencia Espacial Europea (ESA) a nuestro
satélite natural.
El punto de llegada de la sonda
es el "Lacus Excellentiae" un enorme cráter ubicado
en el hemisferio sur de la Luna, lugar electo debido a su
facilidad de observación desde La Tierra con diferentes
instrumentos. Pese a su reciente arribo, la "Smart 1"
ya ha tomado miles de imágenes de alta resolución, mapeó los
minerales en la superficie lunar, y uno de los descubrimientos
más importantes hechos hasta ahora fue el de una zona ubicada
en el hemisferio norte lunar en la que hay una montaña cuyo
pico esta casi permanentemente iluminado por el Sol, motivo por
el cual los investigadores lo bautizaron "La cumbre de la
luz eterna", sitio ya considerado como muy apto para la
posible instalación de una futura base lunar.
Una de los instrumentos que posee
la misión Smart 1 es una cámara llamada "Advanced Moon
Imaging Experiment" (AMIE) que ya ha tomado miles de
imágenes durante una órbita completa que realizó alrededor de
la Luna en Diciembre del 2004 cuando estaba en el lado Oeste.
Las primeras imágenes captadas
por ese instrumento muestran zonas lunares de relieves altos y
antiguos situados al borde de un cráter Oriental muy próximo
al Oceanus Procellarum (Mar de las Tormentas), sitio donde
alunizaron las sondas lunares Surveyor 1, Surveyor 3, Luna 9 y
Luna 13, así como la Apolo 12.
Otra imagen muy interesante es la
del cráter Pitágoras de forma hexagonal ubicado a la latitud
de 63.5° norte y 62.8° longitud oeste, que tiene un diámetro
de 130 kilómetros y una profundidad de cerca de 5 kilómetros.
Otros cráteres que se ven son: Carpenter, Poncelet, Mouchez y
Gioja, nombrado así por el marino italiano Flavio Gioja que en
el siglo XIV perfeccionó la brújula para navegar.
Smart 1, un ingenio tecnológico
de última generación, continúa, mientras yo escribo esta
nota, trabajando sin cesar para seguir arrancándole lentamente
sus secretos a la Luna. Seguramente cuando esta misión
finalice, tendré muchas más cosas interesantes para contarles
sobre la bella y nívea Kushe, tal como la denominaban nuestros
aborígenes patagónicos. Hasta la próxima.
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