Cada vez que llega Diciembre la gente está cargada de
ansiedades. Navidad primero y Año Nuevo después concitan la
atención, y ya pasadas estas celebraciones todos los que
pueden se preparan para tomarse unas merecidas vacaciones.
¿Qué tendrá todo esto que ver con la Astronomía? se
preguntará quizás algún lector. Pues directa e
indirectamente existe una vinculación. Veamos.
Directamente todos estos acontecimientos están ligados a la
época del Verano (para nosotros que habitamos en el
Hemisferio Sur), una de las estaciones más esperadas del
año. Y el Verano no es otra cosa que la resultante de los
movimientos de La Tierra alrededor del Sol.
Nuestro planeta Tierra realiza un movimiento de traslación
alrededor del Sol a lo largo de 1 año, lapso durante el cual
se registran las 4 estaciones: Primavera, Verano, Otoño e
Invierno.
Para explicar el origen de las estaciones debe recordarse
que el eje de La Tierra está inclinado formando un ángulo de
23,5º con el plano de la eclíptica, y debido a esto los
rayos del Sol llegan con diferente oblicuidad en el
Hemisferio Sur o Norte para una misma latitud. Al mismo
tiempo se percibe que la duración de los días y las noches
es muy diferente en los meses de Invierno y Verano.
Debido también a la forma de nuestro planeta (que no es
perfectamente redondo, sino que se trata de un geoide), éste
recibe mayor radiación solar cerca de su ecuador, algo que
no ocurre en los polos. Sumadas estas características,
traslación, forme geoide, más inclinación del eje, sucede
que cada vez que alguno de los polos terrestres apunta
directamente al Sol, acontece el Solsticio de Verano.
Indirectamente ocurre por su parte un fenómeno curioso. Es
frecuente que mucha gente ante la próxima llegada del nuevo
año tenga curiosidad e inquietudes por conocer qué le
deparará su "destino" y entonces decida con entusiasmo
consultar con alguna de los tantas publicaciones de
Astrología que hay en mercado.
Ya con el material en mano, la persona consultará cuáles son
las "predicciones" para su Signo del Zodíaco en particular,
por ejemplo Tauro, y leerá con avidez lo que "los expertos
astrólogos" le dicen sobre su futuro.
Lo curioso y extraño es, teniendo en cuenta la época en la
que vivimos, que tanta gente aún siga creyendo en esas
cosas, y más llamativo aún es que casi todo el mundo sabe a
que signo del zodíaco pertenece y conoce mucho más sobre
Astrología que sobre Astronomía.
Todos los días alguien leerá su horóscopo en el diario,
revista, o lo escuchará por radio, pero lo más probable es
que nadie decida pensar si astronómicamente todo eso tiene
algún fundamento científico o se trata de una fácil
fantasía.
Entramos aquí de lleno en el tema: Astronomía Vs.
Astrología. Como muchas personas aún confunden ambas
disciplinas, vale aclararlas. La Astronomía es una Ciencia
exacta, absoluta, un método riguroso de estudiar todos los
objetos del Universo y comprender su existencia,
composición, movimientos, distancias, etc.
La Astrología es solamente una cómoda manera de utilizar los
datos que proporciona la primera para acomodar los "destinos
individuales" y ante cualquier eventualidad echarle la culpa
o las bendiciones al astro/s en cuestión que serán el/los
"responsables" de lo que nos pasa.
Sin embargo tanto Astronomía como Astrología se
desarrollaron a la par a lo largo de los siglos con
Astrónomos profesionales y serios que también debieron
actuar como Astrólogos (en algunos casos), para poder
ganarse el sustento diario y curiosamente hasta cierto
prestigio, ya que increíblemente la Astrología una
pseudociencia sin real fundamento científico, gozó de más
credibilidad durante muchísimo tiempo que la Astronomía, la
verdadera ciencia. Esto llevó a que los Astrólogos se
convirtieran en los hombres de consulta obligada de Reyes,
Emperadores, conquistadores, y hasta el hombre común,
creyendo que los astros regían sus destinos personales y el
de sus Estados, reinados y naciones.
Uno de los Astrónomos más renombrados que debió recurrir a
la Astrología para ganarse el sustento diario fue Johannes
Kepler, el célebre descubridor de las Tres Leyes que regulan
el comportamiento orbital de los planetas.
Este gran astrónomo alemán trabajó como astrólogo a sueldo
siendo consultado por importantes hombres de estado, aunque
íntimamente el propio Kepler sabía de la falsedad de las
predicciones astrológicas que redactaba.
El tiempo pasó y afortunadamente ambas prácticas se
separaron luego definitivamente gracias a la invención del
telescopio y al gran impulso que Galileo y Newton dieron a
la Astronomía con sus rigurosas investigaciones matemáticas
y observacionales que posibilitaron comprender la naturaleza
de los objetos celestes.
La Astrología en tanto, simplemente continuó invocando el
influjo ilusorio de los astros sobre la psicología humana y
los hechos de la vida cotidiana.
Actualmente Astronomía y Astrología están totalmente
separadas, una como Ciencia exacta y sólida, la otra como
práctica mística y fantasiosa que se "cuelga" de los datos
que aporta la primera y los acomoda a su conveniencia.
Como ven, no deben dejarse engañar. Pero para comprenderlo
mejor iremos viendo en el transcurso del año cuál es la
verdad sobre los signos del Zodíaco (en realidad las
constelaciones involucradas) y demás objetos celestes que se
utilizan para crear los horóscopos. Hasta la próxima.