La provincia mesopotámica de Entre Ríos fue
recientemente noticia en todos los medios de
comunicación del país debido a que fue
ocasional anfitriona de un visitante caído
del cielo: un Meteorito que, tras
precipitarse sobre el suelo entrerriano,
entusiasmó y también asustó a quienes
tuvieron la fortuna de observar el fenómeno.
Veamos hoy, de qué se trata este poco
frecuente acontecimiento astronómico.
Los meteoritos son cuerpos rocosos y/o
metálicos provenientes del espacio
interplanetario que atraviesan la atmósfera
terrestre y logran impactar sobre la
superficie de nuestro planeta. Cuando están
libres en el espacio se los denomina
“asteroides”. Se trata de decenas de miles
de fragmentos rocosos cuyas dimensiones
varían desde 1 a 1.000 km de diámetro,
caracterizados por una superficie irregular
y ausencia de atmósfera. Alrededor del 95%
de estos cuerpos ocupa un espacio
comprendido entre las órbitas de Marte y de
Júpiter, aunque algunos grupos orbitan
cercanos al Sol, a Mercurio, y otros se
alejan hasta la órbita de Saturno.
Las hipótesis científicas más aceptadas
sobre el origen de los asteroides son dos:
1- Que los fragmentos asteroidales son el
resultado de la destrucción de un solo e
inmenso cuerpo celeste.
2- Que un grupo de asteroides se formó desde
el origen mismo del Sistema Solar, pero que
en sucesivas y recíprocas colisiones se
fueron despedazando entre si y por ello
multiplicándose.
El primer asteroide hallado, y el más
grande, es Ceres de 1.000 km. de diámetro,
descubierto en 1801 por Giuseppe Piázzi.
Años después fueron descubiertos Palas
Atenea, con un diámetro de 530 km, Juno, de
220 km de diámetro, y Vesta, de 530 km.
El astrónomo Max Wolf en 1891 dio gran
impulso a la clasificación de los asteroides
gracias a su investigación sobre placas
fotográficas. Hoy existen dos grandes
centros mundiales que los estudian, uno está
en Ohio (Estados Unidos) y otro en
Leningrado (Rusia).
Según su posición orbital, los asteroides se
subdividen en 3 grupos:
1) El Cinturón Principal, situado
entre las órbitas de Marte y Júpiter; allí
se sitúa el 95% de todos los asteroides
conocidos.
2) Los Troyanos, que ocupan la misma
órbita que Júpiter, precediéndolo o
siguiéndolo en ella.
3) Grupo Apolo y Amor, formado por
millares de cuerpos con órbitas mucho más
elípticas que se extienden hasta los
planetas interiores y que, por lo tanto,
pueden potencialmente chocar con La Tierra.
Algunos astrónomos sostienen que varias
catástrofes del pasado, como por ejemplo la
extinción de los dinosaurios del
Cretáceo-Terciario hace 65 millones de años,
fue causada por la caída sobre la Tierra de
uno de estos asteroides que tendría un
diámetro estimado de 10 km.
Un gran número de meteoritos caen en la
Tierra cada año, auque muchos de ellos no
son observados y sólo unos pocos son
hallados y recuperados. Los especialistas
han calculado que aproximadamente 30.000
meteoritos con masas superiores a 100 gramos
caen sobre la superficie de La Tierra cada
año, y aunque esta cifra parezca alta, en
realidad la mayoría de ellos pasan
inadvertidos debido a que la caída ocurre
durante la noche, o en áreas despobladas, o
incluso en el océano. Los meteoritos caídos
y recuperados son unos 2.000, y gracias a
variados tipos de análisis se pudo estudiar
su estructura física y química y formular
hipótesis sobre su origen.
Desde el punto de vista de su naturaleza,
los meteoritos se dividen en 3 clases
determinadas según su composición y variedad
de minerales:
1- Meteoritos Pedregosos: son más del 90 %
de los meteoritos encontrados sobre la
Tierra.
2-Meteoritos Metálicos: son sólo el 5 % del
total y están constituidos casi totalmente
por hierro-níquel con cantidades variables
de compuestos de azufre e inclusiones de
silicatos.
3-Meteoritos Pétros-Metálicos: son sólo el 1
% del total de meteoritos encontrados sobre
la Tierra y están compuestos
fundamentalmente por metales y minerales de
silicatos.
Las mutuas colisiones entre los asteroides
generan fragmentos que pueden ser llevados a
interceptar la órbita de La Tierra como
consecuencia de la atracción gravitatoria de
planetas como Júpiter. A partir de estos
efectos, los fragmentos se convierten en los
llamados NEAs, (sigla inglesa que define a
los Asteroides Cercanos a la Tierra). Estos
objetos cruzan periódicamente la órbita de
nuestro planeta y son potenciales impactores.
El tamaño de los meteoritos encontrados
sobre la superficie de la Tierra varía
considerablemente, aunque la gran mayoría
son relativamente pequeños. El más grande y
masivo de los meteoritos del tipo ferroso
fue hallado a inicios del siglo XX cerca de
Grootfontein, en Namibia. Se trata de un
meteorito metálico con un peso de 60.000
kilos, 2.7 m de ancho, 2.7 m de largo y 90
cm de altura.
El meteorito más grande del tipo pétreo es
el de Norton County, en Kansas, con un peso
de 1 tonelada.
La caída de meteoritos de gran tamaño es un
fenómeno poco frecuente que puede ocurrir
una vez cada decenas de años. Un ejemplo de
esto es el meteorito Allende caído sobre
México en Febrero de 1969. Con un peso de
2000 kilos, ese objeto pedregoso se fracturó
al atravesar la atmósfera y dispersó miles
de fragmentos sobre un área de 150
kilómetros cuadrados.
Un dato a tener en cuenta es que
aproximadamente cada año entra en la
atmósfera un asteroide de 4 metros de
diámetro. Cada miles de años entra un
asteroide de 50 metros de diámetro (como el
caído en Tunguska, Siberia, en 1908,
generando graves consecuencias a nivel
local).
Cada 1 millón de años podría darse el
impacto de un asteroide de 1 km de diámetro,
y finalmente cada 100 millones de años es de
esperar el impacto de un asteroide de 10 km
de diámetro. El impacto de un asteroide de
este tipo generaría consecuencias a escala
global, dando lugar a cambios climáticos
importantes en el planeta. Se cree que un
evento de esta clase provocó la extinción de
los dinosaurios, cuando un asteroide de unos
10 km de diámetro impactó en la península de
Yucatán, México, hace 65 millones de años.
¿Existe algún asteroide de gran tamaño que
preocupe actualmente a los científicos?: Sí,
el bautizado como "Apophis", objeto de
tamaño estimado en 320 metros. Los
astrónomos calcularon su trayectoria
estimando que existe 1 probabilidad en 200
de que dicho asteroide impacte contra la
Tierra el 13 de Abril entre los años 2036,
2037 o 2056. Se cree que si Apophis
impactara contra nuestro planeta podría
llegar a devastar una ciudad entera o
generar un terrible tsunami.
Como ven, el impacto meteorítico no es cosa
de juego, pero no se preocupen, lo más
probable es que todos sólo alcancemos a ver
una hermosa lluvia de “estrellas fugaces” o
el simple paso de algunos bólidos
inofensivos a lo largo de nuestra vida.
Hasta la próxima.