En
los últimos tiempos parece que la Naturaleza
está dando señales de alerta cada vez con
mayor frecuencia, manifestándose en
diferentes partes del mundo con reacciones
violentas.
Hagamos un brevísimo repaso: el terremoto
del 15 de Agosto del año pasado en Perú que
afectó a más de 80 mil personas provocando
daños de toda índole; las costas orientales
de China azotadas por el tifón “Sepat”, el
huracán “Dean” que afectó seriamente
regiones de México y el Caribe, el reciente
y desastroso terremoto en China que dejó una
secuela de decenas de miles de muertos y
daños incalculables, otro temblor, aunque de
menor magnitud, que afectó a un sector de
Indonesia, y el ejemplo más cercano y
preocupante para todos nosotros, la erupción
del volcán chileno Chaitén que despertó
después de 9 mil años de estar “dormido” y
que aún sigue en actividad desconociéndose
incluso por parte de los especialistas, cómo
será su derrotero.
Un
bello y bucólico pueblo de montaña destinado
fatalmente a desaparecer, pérdidas
materiales incontables para los pobladores
del lugar y poblados cercanos, daños
incalculables a toda la vida natural de esas
zonas con miles quizá de animales silvestres
muertos, así como animales domésticos y de
crianza, a lo que se suma poblaciones
vegetales arrasadas, atmósferas asfixiantes,
aguas contaminadas, pérdidas absolutas de
producción, etc. etc. Un panorama siniestro
por si los hay.
¿Qué está ocurriendo con nuestra Madre
Tierra, Mapu, Pachamama o como quieran
llamarla?
Si
viviéramos unos cuantos siglos antes la
respuesta más fácil sería que “las
divinidades están enojadas”, “estamos siendo
castigados debido a nuestra maldad,
crueldad, fatuidad y codicia”, “son señales
de que estamos llegando al fin de los
tiempos”, y cosas por el estilo.
La
realidad por supuesto es otra. La Tierra
como cuerpo activo, vivo, pasa por ciclos,
fases, estados que se van reiterando a lo
largo del tiempo y que, más tarde o más
temprano se van manifestando. Huracanes,
tifones, maremotos, terremotos, sequías
devastadoras, inundaciones, incendios, y
otros desastres naturales, se han ido
repitiendo a lo largo de toda la historia de
la existencia de nuestro mundo. Pero…hay
detalles que son evidentes: todo esto está
reiterándose cada vez con menor lapso entre
un episodio y otro, y el hecho de que los
Humanos hemos metido la mano mucho más allá
de lo prudente.
Alterar cursos de agua, arrasar selvas y
bosques, experimentar con la energía
nuclear, contaminar aire, agua y suelo con
toda clase de elementos tóxicos, explosiones
demográficas, sobre-explotación de los mal
llamados “recursos naturales” (vale aclarar
que desde hace varios años se está tratando
de corregir esa visión según la cual la
Naturaleza es “solo un recurso para
aprovechar y lucrar en nuestro beneficio”),
cruentos y desmedidos saqueos al mundo
natural llevando a muchas especies animales
y vegetales a la extinción o al borde de la
misma, son solamente algunas de las
“travesuras” que hemos hecho olvidando que
este benigno mundo es finito y no infinito y
que todo lo malo que hagamos sobre él
finalmente nos afectará a todos sin
excepciones.
Por supuesto que nadie tiene la culpa
directamente de que ocurra un terremoto,
huracán o cosa por el estilo, pero si
debemos ser concientes que el Hombre ha
ayudado bastante a acelerar ciertos procesos
naturales, y en esto coinciden gran parte de
todos los estudiosos del mundo.
Tratando de concienciar a la población
mundial respecto de la enorme importancia de
comprender y respetar a nuestro frágil
Planeta Tierra, es que se ha declarado en
todo el mundo al presente 2008 como "Año
Internacional del Planeta Tierra",
habiéndose previsto que las actividades del
mismo se desarrollen desde el 2007 al 2009.
Reseña histórica:
El
22 de diciembre del 2005 la Asamblea General
de las Naciones Unidas proclamó al año 2008
como "Año Internacional del Planeta Tierra".
Esta iniciativa fue adoptada por el Comité
Ejecutivo de la Unión Internacional de
Ciencias Geológicas y recibió el apoyo
inmediato de la Organización de las Naciones
Unidas para la Educación, la Ciencia y la
Cultura (UNESCO). El 11 de Febrero del 2004
en una reunión realizada en la sede de la
UNESCO en París, la iniciativa fue apoyada
por 6 naciones, incluyendo la Argentina, y
el 26 de Agosto del mismo año,
representantes de la comunidad Geo-científica
internacional de 140 países emitieron una
declaración respaldando la presentación del
proyecto ante la UNESCO, con el objetivo de
que fuese adoptado por las Naciones Unidas.
Finalmente el 22 de diciembre del 2005 el
proyecto, respaldado por 82 naciones, fue
adoptado por unanimidad en la Asamblea
General de las Naciones Unidas.
El propósito final del "Año Internacional
del Planeta Tierra", es crear conciencia
mundial tanto en los políticos como en el
público en general, del inmenso potencial
que tienen as Ciencias de la Tierra para
contribuir a lograr una Sociedad más segura,
sana, próspera y más conciente de la inmensa
importancia que tiene conocer, comprender y
fundamentalmente respetar el equilibrio de
nuestro único mundo hogar. Entre sus
objetivos se hallan:
-
Reducir los efectos nefastos de desastres
naturales tanto los originados por vías
naturales como los inducidos por acción
humana.
-
Reducir los problemas que afectan
la salud mediante una mayor comprensión de
los desequilibrios provocados a La Tierra
por conductas humanas.
-
Descubrir nuevos
recursos naturales y hacerlos accesibles
de manera sostenible y sensata.
-
Construir estructuras mas seguras (en
zonas sísmicas) usando las condiciones
naturales del subsuelo.
-
Determinar los
factores no-humanos del cambio climático.
-
Brindar más información sobre recursos
naturales que originan tensiones políticas
entre países vecinos.
-
Incrementar los
conocimientos sobre las condiciones que
rigen la evolución de la vida.
-
Aumentar
el interés de la Sociedad por las Ciencias
de la Tierra y el número de estudiantes de
dichas disciplinas.
-
Aumentar los presupuestos para
investigaciones relacionadas con Ciencias de
la Tierra.
-
Promover la difusión y aplicación
general de las geociencias.
Otros proyectos, tales como el International
Heliophysical Year (IHI), el Electronic
Geophysical Year (EGY) y el International
Polar Year (IPY), coincidirán en el tiempo
con el Año Internacional del Planeta Tierra
posibilitando una acción conjunta que dará
mayor relevancia internacional a las
Ciencias de la Tierra.
Como ven, afortunadamente hay muchas
personas sensatas intentando concienciar y
compartir con el resto de la Humanidad todos
esos conocimientos que a corto y largo
plazo, nos posibilitarán una mejor calidad
de vida y una mayor conciencia sobre el
único mundo en el que podemos vivir en todo
el Universo: La Tierra. Hasta la próxima.
Hasta la próxima.