|
Ya les he hablado alguna vez del
majestuoso planeta Saturno, el "señor de los anillos", pero vale
recordar que además de ser el segundo en tamaño de los planetas
gigantes del Sistema Solar (el primero es Júpiter), y de tener
la particularidad de poseer gigantescos anillos de material
rocoso helado circundándolo completamente, Saturno tiene también
todo un séquito de satélites naturales o "lunas" que lo
acompañan. Estos satélites están muchas veces en posiciones muy
curiosas, inclusive dentro mismo de alguno de los anillos, y son
de formas y tamaños también muy variables. Varios de ellos datan
de la época de surgimiento de Saturno, es decir que se formaron
casi al mismo tiempo que el planeta o poco después, pero otros
tantos de estos satélites son simplemente objetos como
asteroides que han sido atrapados por la portentosa fuerza
gravitatoria de Saturno.
Uno de los satélites naturales más
difundidos por los medios es la luna bautizada como Titán, que
se caracteriza por ser la única luna del Sistema Solar que posee
una compleja atmósfera prebiótica, es decir muy similar a la que
poseía nuestro planeta Tierra antes de que surgiese la vida
sobre su superficie. Esto significa que quizás, en un remoto
futuro, Titán pueda llegar a generar algún tipo de vida sobre su
superficie.
Pero además del citado Titán y de
los otros 22 satélites naturales que tiene, ahora los
científicos que analizan los datos recogidos por la última
misión espacial Cassini-Huygens, han hallado una nueva luna
orbitando al planeta. Se trata de un pequeño satélite rocoso de
aproximadamente medio kilómetro de diámetro, ubicado dentro de
los límites del anillo "G", un delgado, brillante y angosto
anillo de unos 250 Km de ancho.
Este nuevo y pequeño satélite había
sido detectado por vez primera el 15 de Agosto del año 2008,
pero confirmado recientemente el 20 de Febrero del corriente
año.
El descubrimiento de esta nueva
"lunita" en un anillo hasta ahora desprovisto de ellas, hace
replantearse a los científicos ciertos criterios que se tenían
sobre los anillos, y seguir con entusiasmo el análisis de los
cientos de datos recogidos con la misión, a la espera de hallar
nuevas sorpresas en el majestuoso Saturno.
|