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Días y noches en la Web
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El gran teatro de Internet ofrece experiencias inéditas. Allí se echan a volar, libremente, pensamientos, fantasías, temores y esperanzas.
              La pantalla de la computadora es "el nuevo teatro de nuestras fantasías, tanto eróticas como intelectuales". Es lo que afirma Sherry Turkle, gurú emergente del nuevo pensamiento digital. Docente de sociología de la ciencia en el  Massachusetts Institute of Technology (MIT), esta señora de aspecto tranquilo lleva escritos varios ensayos importantes sobre la filosofía de la computadora.
          Internet es el lugar donde   las personas dan voz a los aspectos más extraños y ocultos de sus personalidades. Es algo similar al diván de un psicoanalista, "un laboratorio para experimentar la reconstrucción del yo que caracteriza a la vida posmoderna".
En suma, nosotros, los protagonistas del gran teatro de Internet, nos empeñamos en conversar, discutir, escuchar, conocer y a veces litigar, protestar y, porqué no , vivir experiencias eróticas virtuales.

Conversación en el monitor
         Pero, ¿dónde transcurre todo esto? ¿cual es el teatro de nuestras aventuras en la aldea global? Esencialmente, los canales de chat , las videoconferencias, la Usanet.
        Se trata de una conversación que se desarrolla entre personas reales y no es de ningún modo, como a veces se sostiene, una "interacción virtual", sino que los aspectos físicos de la interacción social normal están ausentes.
        No se ve quién está del otro lado, su forma de moverse y de gesticular, no se sabe nada sobre su aspecto físico, no se escucha su voz. Y, además, todo el mundo es absolutamente anónimo.
        Los participantes pueden así adoptar el rol que prefieran y que probablemente no asumirían en la vida real. Pueden tomar el nombre que quieren y defender posiciones y mantener conversaciones que probablemente no mantendrían nunca en la vida real.
       Por eso Internet puede ofrecer oportunidades de liberación inauditas, y ser un poderoso medio de expresión a mitad de camino entre la charla y la escritura. Por medio de Internet se liberan pensamientos, fantasías, miedos, esperanzas que de otro modo permanecerían inexorablemente encerrados en nuestra mente.
       Y no se trata de un soliloquio, porque al otro lado de la computadora siempre hay personas reales con las cuales se puede cada tanto entrar en una intimidad asombrosa. Se establecen con frecuencia vínculos afectivos profundos que pueden incluso llegar a ser reales. Hay muchos casos de personas que se conocieron en la Red y que luego se encontraron realmente y hasta se casaron.

Prisioneros de Internet
       ¿Todo es fantástico, entonces? No, por cierto. El problema fundamental reside en no confundir nunca lo virtual con lo real, tener siempre presentes los límites de las relaciones virtuales.
       La persona que está del otro lado casi seguramente está representado, como nosotros, un papel que es  fruto de sus fantasías y deseos no dichos. Nos costaría incluso reconocer a nuestro interlocutor si tuviéramos que encontrarlo de verdad. A menudo, si no nos movemos correctamente, en vez de un lugar lleno de fascinación, encontramos un mundo irreal lleno de las frustraciones generadas por la vida real. Hay un "ruido de fondo" de banalidades y lugares comunes, de mediocridad y problemas existenciales no resueltos que puede esconder pocas voces verdaderamente amistosas y relaciones realmente interesantes.
      Pero, sobre todo, la Internet no debiera ser nunca el lugar donde uno se refugia para huir de los problemas de la vida real. Horas y horas pasadas frente a un monitor pueden muchas veces parecerse a una verdadera "dependencia de Internet" (se la llama Internet addiction) y pueden hacernos vivir en un mundo suspendido entre la realidad y la fantasía.
Utilizar Internet debe ser siempre un medio para liberar la propia fantasía, un medio para enriquecer nuestra personalidad y para poder luego volver al mundo real con una mayor capacidad de comprensión y, en definitiva, para vivir mejor nuestra vida real.
      En el ciberespacio somos actores, autores y directores de nosotros mismos empeñados en liberar nuestras fantasías, ocupados en escribir y al mismo tiempo actuar en el escenario de la Internet. 

Giuseppe Laurenza es profesor de física en Roma y consultor de telemática e informática.

por Giuseppe Laurenza