Eran las diez de la fría mañana de la tercera semana de julio del 2001, el
invierno golpeaba fuerte en toda la Argentina y en particular a la región
patagónica. María
estaba en su precaria casa, apenas entibiada por un viejo calefactor, en de Puerto
Madryn, tratando de inventar el desayuno, que le permitía su peso con quince
centavos, para sus 3 hijos de 10, 8 y 6 años. Desde la única ventana con vidrios sanos
vio cuando se detuvo la camioneta de la empresa distribuidora de gas natural, frente a su
domicilio y bajo un empleado que llamó a su puerta. Al atenderlo este le trasmitió que
traía la orden de corte de suministro del gas por falta de pago.
La mujer le pidió, le suplico que no la ejecutara.
Con una temperatura de -4º y una sensación térmica de -17º grados centígrados, con
hielo en todas partes es gas era vital.
El empleado hizo caso omiso y comenzó a desconectar
el medidor, María desesperada, impotente corrió hacia el interior de la casa y salió
con una escopeta y apuntando al trabajador decididamente le dijo:
- Si lo cortás te tiro
Asombrado,
asustado, el empalidecido trabajador solo atinó a decir:
- Señora, mi deber es cortar cuando tengo la
orden
a lo que la mujer simplemente le contestó:
- y el mío es criar, cuidar y proteger a mis
hijos
El
trabajador subió a la camioneta y se fue sin cortar el suministro de gas.
María cuando
llegó la Policía estaba con una crisis de nervios, se comprobó que la escopeta no
estaba cargada...
María
quizás haya hecho algo ilegal, pero quien se atrevería a afirmar que no fue legitimo?
El núcleo de esta historia es
real, fue comentada en el programa "Audiencia" de la emisora FM Madryn 92.1
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