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Carta del adiós
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 Hoy te saludo Patria. Esta es la primera vez que te escribo y paradójicamente lo hago para despedirme.

     Sí, ya sé que no es momento, que hoy estas bastante ocupada tratando de que no se agranden tus llagas, pero es que soy también un hijo de tus entrañas.
 
     Soy el que nací allá por el `70, ese que creció cantando el Aurora; y que caminaba derechito al aula de bancos fijos, tomando distancia. El que no entendía muy bien por qué papá miraba resignado a ese General que hablaba en televisión y que decía nos cuidaba.
     Por si querés saber más de mi, te cuento que fui feliz, que iba al mar casi todos los años y que amaba las canciones de Palito y a Carlitos Balá.
 
     Un día fui en una camioneta al centro con una bandera a gritar "ARGENTINA, ARGENTINA! ! !"; le habíamos ganado a Holanda; y comprendí que esa bandera que había que saludar en los actos, mirando al frente, con el guardapolvo impecable, y cuidadito de hablar con el compañero; era tuya, Patria.
 
     Pero, si era la misma que yo tenía en mis manos y podía sacudir a rabiar gritando tu nombre... que lindo; lástima que te plantaron en Malvinas sin pedirte permiso, y tus hijos pasaban frío me explicó mamá; así que tomó la máquina de tejer y tejió pasamontañas en verde militar.
 
Después, todo estuvo triste.
 
     Hasta ese día que acompañé a mamá a la escuela a votar; y al tiempo, la ciudad se llenó de banderas porque volvía la Democracia, y la Constitución, y cayó la censura, y pregunté "¿Qué es censura mamá?". Entonces supe que a partir de ese día todo sería mejor; podía ir de pelo suelto a la escuela, el portero desatornilló los bancos del suelo, volvían actores y escritores al país.

      Y hubo otro día en que te amé a rabiar, no sé si te acordás fue en el `86,grité tu nombre frente al tele y ganamos otro mundial.
 
     Pero...¿qué pasa que el mundo nos ve mal!?, dicen que somos pícaros, agrandados.
No importa, acá hay asado, los mejores paisajes del mundo y además tenemos a Maradona; hablan de envidia nomás.

Y el tiempo pasó; voté, estudié y trabajé.

     Hoy tengo treinta años, todo pasó muy rápido; y no sé por qué, un día dije bajito tu nombre en Miami; es que tengo vergüenza ¡y no de vos!, no te ofendas; pasa que no nos miran bien, sabés; parece que uno de los que voté te vendió, otro te ignoró, otro te saqueó, ¿y fue mi culpa?
 
     Así que un día, no voté a ninguno, para que sepan que así no te tienen que tratar, caramba!. Que así no los quiere nadie! Pero fue peor; y ya no lo sé arreglar; aunque unos dicen que con cacerolas, otros que con el Fondo Monetario Internacional.
 
     Y acá estoy, te tengo que dejar, ya no soy el que era; ya no trabajo, no. Y todo lo que ahorré como me enseñó papá, no lo tengo más; dicen que es "dinero virtual", pero si lo puse hace dos meses, ya no está en los bancos y no hay vuelta atrás.

     Perdóname Patria que hoy casi no te pueda nombrar; pero es que acá me robaron todo; dirás que soy cobarde, no quiero ser pobre, ¿eso está mal?; no tengo ilusiones; ya qué te puedo dar .

Me voy, a la patria de mis abuelos para ver si acaso me quiere adoptar.

     Deséame suerte, te dejo la compu y los compacts, me llevo apenas la ropa y mi nueva nacionalidad.

     Perdóname Patria, prometo hacerte quedar bien, aunque cuando me pregunten por vos, no lo sepa explicar . Perdóname Patria, y por favor, cuídame a mamá.

 Un argentino recién ido de Argentina

Gracias Sra. Graciela Pérez