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Chistes sobre religiosas
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El hipo de la monja

Una monja va al médico con un ataque de hipo que ya le dura un mes.
- "Doctor, tengo un ataque de hipo, desde hace un mes, que no me deja vivir.  No duermo, no como, ya me duele el cuerpo de tanto movimiento compulsivo   involuntario".
- "Acuéstese en la camilla, hermana, que la voy a examinar."-dice el   medico.
La examina y le dice:  "Hermana, usted está embarazada."
La monja se levanta y sale corriendo del consultorio con cara de pánico.
Como  una hora después el médico  recibe una llamada de la madre superiora del convento:
- "Doctor?  Que le dijo a la  hermana María?!!!."
-  Vea  Madre Superiora, como tenia un fuerte ataque de hipo, le di susto para quitárselo, supongo que se le habrá ido, no?"  -- dice el medico.
-  "Si, a la hermana María se le fue el  hipo, pero el cura se tiró del campanario.!!!"

Gracias, Sra. Graciela Pérez


Las hermanas Matemática y Lógica

Dos hermanas salieron del convento para vender bizcochos. Una de ellas era conocida como Hermana Matemática (HM) y la otra Hermana Lógica (HL). Ya estaba oscureciendo y ellas aún estaban bien distantes del convento.
HM: ¿Notaste que un hombre nos está siguiendo ya hace rato?
HL: Lógico, Él está queriéndonos violentar sexualmente.
HM:¡Oh no! Si mantenemos este paso, él va a demorar un minuto en agarrarnos.
HL: La única cosa lógica que podemos hacer es dividirnos. Vos te vas por aquel lado y yo, por ése; lógicamente él no podrá seguirnos a las dos al mismo tiempo.
El hombre decidió seguir a la Hermana Lógica (HL). La hermana Matemática (HM) llegó al convento preocupada con lo que podría haber pasado con la Hermana Lógica.
HM: Hermana Lógica. Gracias a Dios ya estás aquí. ¡Contame lo que sucedió!
HL: Sucedió la única cosa lógica que podría suceder. El hombre no pudo seguirnos a las dos al mismo tiempo y entonces empezó a seguirme
HM: Yo sé eso, ¿pero qué sucedió entonces?
HL sucedió la única cosa lógica que podría suceder. Yo comencé a correr lo más rápido que podía.
HM: ¿Y entonces?
HL: La única cosa lógica sucedió. Él me alcanzó.
HM:¡Oh Dios mío! ¿Y que fue lo que hiciste?
HL: Hice la única cosa lógica que podría hacer. Me levanté el hábito.
HM: ¡Oh querida hermanita! ¿Y qué fue lo que el hombre hizo?
HL: La única cosa lógica que él podría hacer. Se bajó los pantalones.
HM: ¡Oh no! ¿Y qué sucedió entonces?
HL: Caramba, ¿no es lógico hermana? Una monja con el hábito levantado corre mucho más rápido que un hombre con los pantalones bajos...

Gracias, Sra. Pastora G. Romano